Alarma
en México. La tortilla de maíz, plato nacional, cuyo consumo se ha
extendido por otros países, incluso en Estados Unidos, ha subido su
costo de tal forma que ya empieza a ser prohibitiva para los 19
millones de ciudadanos que viven en la extrema pobreza.
Y es que ni ese alimento básico se ha escapado de las secuelas del
neoliberalismo en México, sobre todo como resultado de más de una
década de implementación del Tratado de Libre Comercio rubricado con
Estados Unidos y Canadá (TLCAN).
Ello incluye la soberanía alimentaria y las propias tradiciones,
como la producción de maíz y el consumo de la tortilla de ese grano,
que tiene ahora la competencia del que llega subvencionado desde la
frontera norte, para menoscabo de miles de familias campesinas.
El asunto ha tomado tal dimensión que el Gobierno no tuvo otra
alternativa que disponer una medida de mercado al importar 450 000
toneladas de maíz blanco de Estados Unidos y 200 000 toneladas de
otros mercados, para defender las necesidades mínimas de los
consumidores.
Otro factor de encarecimiento del maíz en el mercado internacional
es su utilización para la elaboración de etanol, destinado a sustituir
las gasolinas de combustión automotriz; esto, a su vez, como resultado
de los altos precios del petróleo.
La Comisión de Desarrollo Social de la Cámara de Diputados urgió a
resolver el problema porque ese incremento afecta al 80% de la
población y en especial a los que menos ganan, y tienen en la tortilla
su medio de subsistencia alimentaria. El actual precio es superior en
un 500% al de hace diez años, cual expresión de la guerra
neoliberalismo vs. la tortilla de maíz, que a este paso podría dejar
de ser un alimento básico para millones de mexicanos.