Cuba en el mundo

Cuando América se volvió un solo pueblo

Mariagny Taset Aguilar
mariagny@granma.cip.cu

"Latinoamérica habla", "La solidaridad se ha extendido a todos los rincones del globo"¼ Eran algunos de los titulares que, a finales de enero de 1962, circulaban en la prensa cubana y extranjera, para dar fe del enorme apoyo a nuestra Revolución en que se había convertido la conocida Conferencia de los Pueblos de América Latina (CPAL), que contaba también con el respaldo de otras naciones del mundo.

Esta reunión es histórica porque marcha hacia el futuro como gestación de una lucha difícil y empeñosa, expresó entonces Juan Marinello, al valorar la Conferencia
de los Pueblos.

Por aquellos días, personalidades y delegaciones populares de la región, reunidos en el Teatro García Lorca, en La Habana, expresaban su lealtad al proceso revolucionario en Cuba, y debatían los mejores métodos para enfrentar al enemigo común, el imperialismo norteamericano. Era una enérgica respuesta ante los planes agresivos e intervencionistas de Estados Unidos contra nuestro país.

En aquella ocasión, Washington utilizaba como instrumento para materializar su injerencia en nuestros asuntos la Conferencia de Cancilleres Americanos, convocada por la OEA bajo presión yanki. Esta sesionaba paralelamente en Punta del Este, Uruguay, y era calificada por la delegación cubana como un impresionante conjunto de embustes, cinismo y chantajes.

Embuste porque el gobierno norteamericano alegaba que con ello se cumplía con el Tratado de Río de Janeiro, que establece como condición indispensable para aplicarlo la agresión de una potencia extracontinental a los asuntos americanos. En este caso, aludían a la entonces Unión Soviética, de la cual Cuba no recibió más que el apoyo incondicional y fraterno.

Cinismo porque en la reunión de cancilleres Washington solicitó un acuerdo continental para intervenir en el archipiélago, luego de que el propio presidente ya se había responsabilizado con la agresión militar a Playa Girón; y chantaje porque fueron amenazados los gobiernos enemigos y traidores de sus pueblos con negarles ayuda financiera si votaban contra los intereses estadounidenses.

No obstante, como afirmaba en aquella ocasión Fidel, en entrevista con la prensa cubana el 22 de enero de 1962: "El valor que tiene la reunión de Punta del Este es, sobre todo, el valor de la polémica ideológica que se va a librar allí entre el imperialismo y Cuba (¼ ) Va a ser una tarea moralmente muy difícil para los imperialistas (¼ ) ¡Porque Cuba va a sentar al imperialismo yanqui en Punta del Este en el ‘banquillo de los acusados’! Esa es su misión y posición.

"Desde luego, Cuba no está librando en Punta del Este una batalla por Cuba. Cuba va a librar en Punta del Este una batalla por toda la América, puesto que esa batalla se está librando alrededor de un principio fundamental: el derecho de la autodeterminación y a la soberanía de los pueblos."

Representantes populares de todas las repúblicas latinoamericanas, de Puerto Rico y Estados Unidos, con distintas tendencias ideológicas, coincidieron en la Declaración de la CPAL en que:

"El triunfo de la Revolución Cubana confirma que vivimos una nueva fase en el desarrollo histórico; que se abre definitivamente la etapa de la liberación nacional de los pueblos, liberación que, en el ámbito continental, no puede alcanzarse sin la liquidación del imperialismo norteamericano. Con la lucha sostenida y valiente, con oportunidad y unidad en la acción de todas las fuerzas patrióticas de los pueblos americanos, el poderoso enemigo será derrotado."

Y como lo señaló el doctor Juan Marinello, entonces presidente de la CPAL, esta fue una reunión histórica que nació desde la raíz de la realidad americana y marchó hacia el futuro. Sus principios mantienen plena vigencia en un panorama internacional donde despiertan cada vez más movimientos populares latinoamericanos, impulsados por el ejemplo y la solidaridad de países como Cuba, Venezuela, Bolivia¼

Cada vez más se aboga por la integración regional y el vivir en un mundo multipolar signado por la fraternidad y el humanismo, se fortalecen los gobiernos progresistas e independientes en América Latina y las fuerzas antimperialistas a escala mundial.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Cuba en el mundo |
| Comentarios | Opinión Gráfica | Ciencia y Tecnología | Consulta Médica | Cartas| Especiales |

SubirSubir