El caballero del organopónico

Texto y foto: José Antonio Fulgueiras

SANTA CLARA.— Orlando Caballero gusta de hacerle reverencias a las hortalizas, cuando estas dejan ver sus primeros retoños sobre la tierra compactada del organopónico de Referencia Nacional, El Minero, en esta ciudad.

A las malas hierbas no les da chance a nada, revela su esposa desde hace 40 años, María Luisa Jiménez, quien lo sigue y lo apoya a cada paso dentro del área que produjo el año pasado 26 kilogramos por metro cuadrado de hortalizas y condimentos frescos. (El promedio del país en el 2006 fue de 22 kilogramos).

Cuando Caballero, mejor productor de la Agricultura Urbana en Santa Clara en el 2006, entró hace un año y medio al organopónico, recibió un paisaje árido, raquítico y sombrío.

En el intenso bregar lograron tener a los 45 días el ciento por ciento de las tierras en cultivo. Hoy muestran satisfechos una amplia variedad de hortalizas con predominio del tomate, lechuga, acelga y habichuela.

Para alcanzar tales empeños Caballero y María Luisa se mudaron prácticamente para el huerto. "Era la única forma de transformar la imagen, de arraigarse a la tierra como las mismas plantas", declaran.

A las plantas, asegura Caballero, hay que darles el tratamiento que requieren: fumigaciones y adecuada preparación del terreno, con medios biológicos y el agua necesaria. Todo eso con mucho amor y dedicación, que es lo más importante.

En la lucha contra las plagas utilizo, precisa, plantas repelentes, como la moñúa, girasol, orégano y la llamada flor de muerto, las cuales siembra en las puntas de las recámaras.

Diariamente ofertan, en gestión directa, de cuatro a cinco quintales de la cosecha y algo que consideran entre lo más importante: han creado en la población circundante una cultura alimentaria favorable a las hortalizas.

El organopónico El Minero —que ocupa 500 metros cuadrados— aspirante a la Excelencia Nacional, es uno de los 48 con que cuenta la ciudad de Santa Clara, la cual se ubica entre los cinco municipios del país que durante los 35 recorridos del Grupo Nacional de la Agricultura Urbana ha mantenido calificación de bien.

Para lograr estas evaluaciones —expresa Roger Benítez Pérez, director municipal—, es necesario cumplir con los 28 subprogramas de la Agricultura Urbana, en el trabajo de los organopónicos, huertos, microhuertos, patios en las casas, fincas de semillas de frutales y de cría de conejos, gallinas y otros animales.

El municipio, que aspira este año a la Referencia Nacional, en el 2006 produjo 85 500 quintales de hortalizas y condimentos frescos.

En el 2007 piensa superar esta cifra con un mayor rendimiento por metro cuadrado, siembra protegida en casi todos los organopónicos, mejor calidad de la semilla y una mayor experiencia y estabilidad en los productores.

Dice Orlando que a su organopónico muchos vienen a intercambiar experiencias. Se siente feliz porque sus vecinos cuidan con celo y pasión todos los sembrados.

 

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