SANTA
CLARA.— Orlando Caballero gusta de hacerle reverencias a las
hortalizas, cuando estas dejan ver sus primeros retoños sobre la
tierra compactada del organopónico de Referencia Nacional, El Minero,
en esta ciudad.
A las malas hierbas no les da chance a nada, revela su esposa desde
hace 40 años, María Luisa Jiménez, quien lo sigue y lo apoya a cada
paso dentro del área que produjo el año pasado 26 kilogramos por metro
cuadrado de hortalizas y condimentos frescos. (El promedio del país en
el 2006 fue de 22 kilogramos).
Cuando Caballero, mejor productor de la Agricultura Urbana en Santa
Clara en el 2006, entró hace un año y medio al organopónico, recibió
un paisaje árido, raquítico y sombrío.
En el intenso bregar lograron tener a los 45 días el ciento por
ciento de las tierras en cultivo. Hoy muestran satisfechos una amplia
variedad de hortalizas con predominio del tomate, lechuga, acelga y
habichuela.
Para alcanzar tales empeños Caballero y María Luisa se mudaron
prácticamente para el huerto. "Era la única forma de transformar la
imagen, de arraigarse a la tierra como las mismas plantas", declaran.
A las plantas, asegura Caballero, hay que darles el tratamiento que
requieren: fumigaciones y adecuada preparación del terreno, con medios
biológicos y el agua necesaria. Todo eso con mucho amor y dedicación,
que es lo más importante.
En la lucha contra las plagas utilizo, precisa, plantas repelentes,
como la moñúa, girasol, orégano y la llamada flor de muerto, las
cuales siembra en las puntas de las recámaras.
Diariamente ofertan, en gestión directa, de cuatro a cinco
quintales de la cosecha y algo que consideran entre lo más importante:
han creado en la población circundante una cultura alimentaria
favorable a las hortalizas.
El organopónico El Minero —que ocupa 500 metros cuadrados—
aspirante a la Excelencia Nacional, es uno de los 48 con que cuenta la
ciudad de Santa Clara, la cual se ubica entre los cinco municipios del
país que durante los 35 recorridos del Grupo Nacional de la
Agricultura Urbana ha mantenido calificación de bien.
Para lograr estas evaluaciones —expresa Roger Benítez Pérez,
director municipal—, es necesario cumplir con los 28 subprogramas de
la Agricultura Urbana, en el trabajo de los organopónicos, huertos,
microhuertos, patios en las casas, fincas de semillas de frutales y de
cría de conejos, gallinas y otros animales.
El municipio, que aspira este año a la Referencia Nacional, en el
2006 produjo 85 500 quintales de hortalizas y condimentos frescos.
En el 2007 piensa superar esta cifra con un mayor rendimiento por
metro cuadrado, siembra protegida en casi todos los organopónicos,
mejor calidad de la semilla y una mayor experiencia y estabilidad en
los productores.
Dice Orlando que a su organopónico muchos vienen a intercambiar
experiencias. Se siente feliz porque sus vecinos cuidan con celo y
pasión todos los sembrados.