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Para ser tenido en cuenta como candidato con posibilidades en las
costosas presidenciales de 2008 en Estados Unidos, cada aspirante
deberá recaudar al menos 100 millones de dólares, estiman hoy
especialistas en temas electorales.
El ex presidente de la Comisión Electoral Federal Michael Toner
vaticinó ante medios de prensa que los comicios del próximo año serán
los más largos y costosos en la historia del país.
Según estimados, los aspirantes emplearán de conjunto unos mil
millones de dólares, lo que superará el gasto récord alcanzado en los
comicios de 2004.
En esa campaña por el máximo puesto en la Casa Blanca, el en ese
entonces candidato del Partido Republicano, George W. Bush, utilizó
275 millones de dólares, en tanto su opositor, el demócrata John Kerry
destinó 253 millones.
Cuando nuevos aspirantes crean comités exploratorios para lanzarse
al ruedo electoral, la ex primera dama y senadora Hillary Clinton ya
dispone de 14 millones de dólares acumulados, arcas que deben engordar
aún más mediante acciones de su equipo de campaña.
Otros congresistas, como el senador demócrata negro Barack Obama y
el gobernador de Nuevo México, William Richarson, luego del anuncio de
sus respectivas candidaturas comenzaron a recaudar millonarios fondos.
Esos financiamientos se nutren no sólo del aporte de electores,
sino de grandes y pequeñas empresas, que con esas acciones esperan
ulteriores beneficios.