El jefe de las tropas de la OTAN (ISAF)
en Afganistán, general David Richards, reconoció hoy que los militares
están muy frustrados en la campaña que desarrollan contra la
resistencia en ese estado centro-asiático.
Richards admitió que precisamente fueron los militares quienes
primero comprendieron que por la fuerza no se van a resolver sólo los
problemas de ese país, invadido por Estados Unidos en octubre de 2001.
En declaraciones al periódico londinense The Guardian, el general
británico afirmó que para ganar la guerra a la insurgencia afgana se
necesita más soldados y dinero.
También instó a los gobiernos integrantes de la Alianza a renunciar
a imponer soluciones occidentales a una sociedad islámica como la
afgana.
En ese sentido, consideró que el gobierno del presidente afgano,
Hamid Karzai, debe esforzarse en las gestiones contra la corrupción,
imperante en ese país.
También criticó indirectamente a Alemania y Francia, países que han
rechazado desplegar sus tropas en el sur afgano, escenario de
constantes combates entre los ocupantes y la insurgencia.
En ese sentido, dijo que las operaciones militares deben afrontarse
como parte de un plan único y no en función de las zonas bajo los
distintos mandos.
Las declaraciones de Richards se registran de cara a la reunión de
ministros de Relaciones Exteriores de la Alianza, la cual se efectuará
en Bruselas el viernes próximo.
Entre los temas centrales del encuentro de cancilleres figura
Afganistán, donde se mantienen desplegados 45 mil soldados, de ellos
23 mil de Estados Unidos, secundado, entre otros, por más de cinco mil
de Gran Bretaña y dos mil 900 de Alemania.
En el sur operan tropas estadounidenses, británicas y holandesas.