El presidente estadounidense,
George W. Bush, se prepara hoy para enfrentar, ante un Congreso
dominado por la oposición demócrata, el crucial desafío que es la
guerra en Iraq.
Por primera vez en sus seis años de gobierno, Bush no cuenta con
mayoría en ambas Cámaras del Congreso, lo que dificulta la aplicación
de su llamada nueva estrategia para continuar la agresión contra Iraq.
Pese a que en el discurso que hará mañana martes sobre el estado de
la Unión abordará problemas internos, la situación en la nación árabe
se perfila como el eje central de sus complicaciones.
Voceros de la Casa Blanca anticipan que el mandatario hablará del
problema energético, de seguridad social e inmigración, entre otros
temas, pero será Iraq el mayor reto.
Tras exponer su plan para la nación árabe, el presidente tendrá una
nueva oportunidad de defender algo que concita el rechazo de amplios
sectores del país, incluso dentro de las propias filas republicanas.
Encuestas recientes, entre éstas una de la revista Newsweek
publicada el sábado último, plantean que cerca del 70 por ciento de
los estadounidenses desaprueba el nuevo incremento de tropas iniciado
por el Pentágono en Iraq.
Analistas políticos sugieren que el gobernante adoptará un tono
conciliador en algunos temas nacionales, en los cuales puede llegar a
acuerdo con la mayoría demócrata, pero sobre Iraq no cederá.
Al respecto, los demócratas nombraron a Jim Webb para que responda
la alocución del poder Ejecutivo.
Webb, de 60 años, cuya victoria en el estado de Virginia permitió
la toma del Senado por los demócratas, tiene un pasado republicano, es
veterano y novelista de la guerra de Vietnam.
Hijo de militar, secretario de la Marina en la presidencia de
Ronald Reagan, Webb obtuvo su primer cargo electoral con un perfil
paradójico de un guerrero que milita contra la guerra en Iraq.
Esta designación es un anticipo de la férrea oposición que espera
al gobierno del Congreso.
El penúltimo discurso de Bush sobre el estado de la Unión será
trasmitido al país en vivo, y pese a los últimos movimientos de la
Casa Blanca de dibujar otros temas ante los electores, Iraq se gana el
protagonismo.