La pesca excesiva del atún que se
refleja en la disminución de los bancos de esta especie marina es
discutida desde hoy por más dos mil expertos de 60 países en la
occidental ciudad japonesa de Kobe.
La reunión (concluirá el viernes), examina la situación critica de
los caladeros del túnido que empujó a los cinco Organismos Regionales
para la Pesca (RFMO), cuyas jurisdicciones abarcan casi todos los
mares del mundo, a convocar la primera reunión de este tipo.
Entre los objetivos del encuentro figura la firma de un acuerdo
internacional para tratar de conservar este pez como recurso
económico.
Especialistas de Estados Unidos, la Unión Europea y Japón,
pretenden establecer una red de información que permita un control
fiable sobre el número de capturas anuales, así como de las
embarcaciones dedicadas a la pesca ilegal.
Los asistentes al encuentro no discuten propuestas para reducir la
pesca, ni el establecimiento de nuevas cuotas, aunque propondrán la
disminución de la flota pesquera, considerada muy superior a la
necesaria para las cuotas autorizadas.
Otra de las medidas que se consideran es la restricción de métodos
de pescas que provocan la captura accidental de gran cantidad de otras
especies como tiburones, tortugas marinas, pequeñas ballenas y
delfines.
Japón, primer consumidor mundial de atún, es el único país que
forma parte de las cinco comisiones internacionales para la
conservación de esta especie.
Expertos han denunciado que actualmente, especies como el atún rojo
y el atún del Atlántico están sometidas a una pesca excesiva debido a
la fuerte demanda a nivel mundial.
Datos del Organización de la ONU para la Agricultura y la
Alimentación indican que España, Japón, México y Taiwán fueron los
países donde se registró el mayor número de capturas de atún en 2004,
año en el que la cifra total superó los dos millones de toneladas.
Al año siguiente 2005, Japón admitió haber superado la cuota de
atún rojo del sur y la comisión para la conservación de esta especie
le impuso como