El presidente de Serbia, Boris
Tadic, inicia hoy consultas para formar un gobierno tras las
elecciones de este domingo que dieron un resultado muy dividido, lo
que dificultará esa tarea.
Escrutado poco más del 60 por ciento de los votos, el centro para
elecciones libres y democráticas (Cesid) dio como ganador relativo al
Partido Radical, con el 28,5 por ciento de los sufragios escrutados y
81 escaños.
Esta formación resultó también ganadora en las elecciones de
diciembre de 2003, pero partido alguno quiso aliarse con ella para
formar gobierno, por lo que pasó a la oposición.
Siguen a los radicales, según el Cesid, los partidos Democrático (DS),
de Tadic, con el 22,9 por ciento de los votos y 65 escaños, y el
Democrático de Serbia (DSS), del primer ministro saliente Vojislav
Kostunica, con 17 por ciento y 48 bancas.
El DS se apunta una ganancia de 10 puntos porcentuales en estas
elecciones adelantadas para renovar los 250 escaños de la Asamblea
Nacional, el parlamento unicameral serbio. Sobre esa base, Tadic
espera reclamar para su partido la jefatura del futuro ejecutivo.
A continuación de colocó el G17 Plus, integrante de la actual
coalición de gobierno en funciones, con el 6,8 por ciento de los votos
y 19 diputados, y el opositor partido socialista, con 6,1 y 16,
respectivamente.
Se prevé un largo y complicado proceso de formación del nuevo
ejecutivo habida cuenta de la prevista entrada en la cámara del nuevo
partido liberal-democrático, de centroderecha, al que el Cesid le
otorgaba 5,3 por ciento de los sufragios y 14 diputados.
Conspiran también en contra de la agilización del proceso las
presiones de la Unión Europea (UE), que desde antes de la consulta
cabildeó dentro y fuera de Serbia en favor del llamado bloque
reformista (DS, DSS, G17 Plus).
Los cancilleres europeos, reunidos este lunes en Bruselas en el
marco de su comité político y de seguridad, evalúan los resultados de
las elecciones serbias, los cuales suponen para la UE una victoria de
las fuerzas democráticas.
La UE suspendió en mayo pasado las negociaciones que mantenía con
Belgrado sobre la concertación de un acuerdo de estabilidad y
asociación, paso previo a las negociaciones de adhesión, a fin de
presionar la colaboración de los serbios con el TPIY.
El tribunal penal internacional para la disuelta yugoslavia exige
la entrega de un cierto número de dirigentes de los serbios de Bosnia,
a quienes acusa de crímenes de guerra durante el pasado conflicto en
esa república (1992-1995).
A la consulta de ayer asistió el 60,4 por ciento de los 6,6
millones de ciudadanos habilitados, una cifra récord según la comisión
electoral, al igual que los tres mil 795 candidatos de 20 partidos y
formaciones políticas que se presentaron.
La cita, considerada crucial para la integración europea del país,
bombardeado hace ocho años por la OTAN para acabar con su rumbo
socialista y arrebatarle la provincia autónoma de Kosovo, transcurrió
sin sobresaltos.
No obstante estuvo muy presionada por la inminencia de la
presentación (26 de enero) de las propuestas de Naciones Unidas para
otorgar la independencia, aunque condicionada, a Kosovo, algo
inadmisible para Serbia y sus habitantes.
La región es desde junio de 1999 un protectorado de ONU puesto bajo
la protección militar de la Alianza Atlántica. Su población, de
mayoría albanesa, se pronuncia por la secesión paso que, de darse,
podría minar la estabilidad del sudeste europeo, según expertos.