Sectores de la sociedad venezolana
esperan hoy la confirmación de la presencia de un ex represor que
presuntamente escapó a Costa Rica para evadir el juicio por un crimen
múltiple cometido en 1986.
Según los diario La Razón, de Caracas y Panorama, de Maracaibo, el
ex funcionario de la policía política venezolana DISIP Henry López
Sisco escapó a Costa Rica y presuntamente gestiona la condición de
refugiado político.
A López Sisco se le sigue un proceso judicial por la llamada
Masacre de Yumare, en el sudoccidental estado Yaracuy, perpetrada
durante el gobierno de Jaime Lusinchi (1984-1989) en la cual fueron
asesinados nueve jóvenes de una organización de izquierda.
Aunque en el momento se presentaron los hechos como un
enfrentamiento armado, investigaciones posteriores, incluyendo la
exhumación de cadáveres, demostraron que los jóvenes fueron
asesinados, varios de ellos con tiros de gracia.
Familiares de las víctimas indicaron que López Sisco estuvo
vinculado a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y recibió apoyo
para dejar el país del actual gobernador de Zulia, Manuel Rosales,
para quien trabajaba como jefe de seguridad.
El caso fue reabierto el pasado 13 de junio y el tribunal encargado
dictó prohibición de salida del país a López Sisco y otros imputados y
decidió la exhumación de los cadáveres, lo que se ha venido realizando
desde entonces.
López Sisco fue imputado por los delitos de homicidio calificado,
simulación de hecho punible, privación ilegítima de libertad,
violación de domicilio, abuso de autoridad, falso testimonio, falsedad
de actos y documentos y uso indebido de arma de guerra.
Al ex funcionario policial se le relaciona también con otros hechos
similares como la masacre de Cantaura, estado Anzoátegui, cuando
fueron asesinadas otras 23 personas.
Pese al tiempo transcurrido los crímenes atribuidos a López Sisco
no prescriben por ser considerados de lesa humanidad, argumento que
presentan los familiares de las víctimas para rechazar la posibilidad
de entregarle la condición de refugiado político.