Miles de iraníes protestaron en las
calles por el asalto de tropas norteamericanas a una oficina que
servía de enlace entre los gobiernos de Teherán y Bagdad y la
detención de cinco connacionales.
Los manifestantes gritaron consignas contra Estados Unidos,
quemaron banderas y llamaron a los países musulmanes a iniciar un
bloqueo a todos los productos de factura estadounidense.
El ministro de Relaciones Exteriores iraquí, Hoshyar Zebari, afirmó
que los cinco iraníes apresados la víspera por fuerzas estadounidenses
en la ciudad iraquí de Erbil, norte de Iraq, realizaban laborales
autorizadas por su gobierno.
Esas personas trabajaban en una oficina de enlace entre la
República Islámica de Irán e Iraq bajo el consentimiento del gabinete
del primer ministro, Nuri al Maliki, aseguró.
Subrayó que en estos momentos se espera la confirmación del
ejecutivo para convertir esa sede en consulado, lo cual sería
reciprocado con otro centro similar en Teherán.
En declaraciones a medios de prensa, el canciller iraquí rechazó
que Estados Unidos quiera convertir a Iraq "en campo de batalla para
zanjar disputas con otros países".
Las declaraciones de Zebari contradicen un comunicado en el que el
ejército norteamericano acusa a los detenidos iraníes de estar
implicados en ataques contra civiles iraquíes y las fuerzas militares.
El jueves, efectivos estadounidenses asaltaron el inmueble en el
norteño Kurdistán y sustrajeron documentos y computadoras, informó la
embajada de Irán en Bagdad.
El salto a la oficina iraní ocurrió a pocas horas de que el
presidente estadounidense, George W. Bush, anunciara el envío de otros
21 mil 500 militares al país árabe y acusara a Teherán de promover el
terrorismo en Iraq.