Las
palabras del apóstol: "hasta muertos, dan ciertos hombres, luz de
aurora", estuvieron presentes ayer cuando en el acto conmemorativo por
el quince aniversario del hecho terrorista ocurrido en la Base Náutica
de Tarará, se honró la memoria de los jóvenes combatientes masacrados
allí, cuyo legado sigue vivo en la cotidianidad de la Revolución.
El homenaje recordó cuando, tres lustros atrás, el 9 de enero de
1992, un grupo de contrarrevolucionarios intentaron secuestrar una
embarcación para salir ilegalmente del país e imposibilitados de
alcanzar su objetivo, asesinaron a Yuri Gómez Reinoso, Orosmán Dueñas
Valero, Rafael Guevara Borges y Rolando Pérez Quintosa.
Rolando Vázquez Martínez, miembro del Comité Central, destacó que
para el pueblo cubano es imposible borrar el dolor. Sin embargo,
añadió, es precisamente ese el que nos une y nos multiplica para
enfrentar las continuas acciones del gobierno norteamericano dirigidas
a desestabilizar a la Revolución cubana.
Como parte del homenaje y con la presencia de los miembros del Buró
Político, general de cuerpo de ejército, Abelardo Colomé Ibarra,
ministro del Interior, y Pedro Sáez Montejo, primer secretario del
Partido en la capital, familiares de las víctimas depositaron una
ofrenda floral en el monumento que rinde tributo a los mártires, y
recorrieron el museo que perpetúa sus ejemplos.