El presidente George W. Bush
intentará hoy convencer al Congreso estadounidense de un contrasentido
extravagante: la manera más rápida de retornar las tropas a casa es
enviar más soldados a Iraq.
Durante las últimas tres semanas, el gobernante republicano ha
usado todas las tribunas posibles para recabar apoyo político a su
plan de emergencia con la meta de componer el desastroso curso de la
guerra en el Oriente Medio.
Desde el inicio de la agresión en marzo de 2003, más de tres
millares de militares norteamericanos han muerto bajo fuego
insurgente, y otros 20 mil regresaron heridos a este país.
La Casa Blanca precisó que el mandatario ofrecerá este miércoles un
discurso especial para la nación, con el propósito fundamental de
divulgar su nueva estrategia para el estado árabe, ocupado hace cuatro
años por tropas foráneas lideradas por Washington.
Está previsto que Bush defienda fervientemente un programa bélico
que comprende el incremento de efectivos estadounidenses en el orden
de 20 mil, que se sumarían a los casi 150 mil desplegados en la región
oeste-asiática.
Las últimas elecciones parlamentarias, donde fueron derrotados los
republicanos, pusieron a la administración federal bajo la presión
popular creciente de retirar las fuerzas armadas de Iraq.
Luego un grupo de estudio encabezado por el ex canciller James
Baker recomendó el repliegue militar de todas las brigadas de combate
a más tardar para 2008.
Al mismo tiempo, los nuevos líderes demócratas del Congreso han
criticado con rigor la idea del aumento de tropas, indicando que no
creen que contribuya al éxito de la misión, y advirtieron a Bush que
cualquier plan pasará el examen del Senado.
La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, se
comprometió a una intensa fiscalización de la propuesta del Ejecutivo
respecto al Medio Oriente, aunque no aclaró si el Congreso
bloquearía la financiación de la guerra.
Si el Presidente quiere aumentar tropas a esta misión, va a tener
que justificarlo bien. Y esto es nuevo para él, porque hasta ahora el
Congreso republicano le había dado un cheque en blanco sin patrones y
sin condiciones, apuntó Pelosi.
La demócrata de California, recién asumida en su rol de líder de la
Cámara, criticó al conflicto en Iraq como una conflagración sin fin
que el pueblo estadounidense ha rechazado reiteradamente.
Pelosi y el líder de la mayoría en el Senado, Harry Reid, un
demócrata de Nevada, enviaron una carta a Bush la semana pasada para
rechazar el incremento de tropas e iniciar un retirada paulatina de
Iraq.
Incluso el senador Joseph Biden, de Delaware, a cargo del comité de
Relaciones Exteriores en el Capitolio, indicó que ha diseñado una
resolución de rechazo legislativo para tratar de convencer a Bush de
que no modifique la cifra de soldados.