Las negociaciones entre Rusia y
Bielorrusia dependen hoy de la anulación por parte de Minsk del
arancel sobre la transportación de crudo a través de ese territorio y
de la normalización del bombeo hacia Europa central.
Así lo expresó el ministro ruso de Desarrollo económico y comercio,
German Gref, en referencia al estado actual del diferendo con el país
vecino.
Gref afirmó que la situación es la misma por ahora y que todo
depende de Bielorrusia.
A juzgar por las declaraciones del funcionario del Kremlin, las
negociaciones bilaterales están aún por iniciarse, en caso de que el
gobierno bielorruso suspenda el impuesto de unos 45 dólares por cada
tonelada de petróleo que transite por su territorio.
Bielorrusia reiteró que esa tasa no representa un arancel aduanero,
sino una respuesta al gravamen aplicado por Rusia de forma también
inconsulta sobre el combustible importado por su país, de unos 180,7
dólares por tonelada de combustible.
Ambas partes se acusan mutuamente por el corte de suministro de
petróleo a consumidores de Europa central a través del oleoducto
Amistad, mientras la Comisión Europea insta a los dos gobiernos a
resolver de inmediato el problema de desabastecimiento.
Moscú de momento ha reaccionado a las críticas occidentales con un
llamado del presidente Vladímir Putin a reducir la extracción de crudo
para disminuir las pérdidas de las compañías rusas, frente a las
medidas restrictivas de su contraparte bielorrusa.
Putin llamó asimismo a proseguir las pláticas con su socio más
cercano del espacio postsoviético, a fin de normalizar las relaciones
comerciales bilaterales y la cooperación energética, pero centró la
atención en la defensa de los intereses de Rusia.
El titular de economía intercambió ayer con el viceministro de
Bielorrusia Andrei Kobyakov sobre las posiciones de su gobierno
respecto al contencioso petrolero, en un encuentro considerado solo el
primer paso para facilitar las esperadas negociaciones.
"No cederemos en las conversaciones hasta que nuestras exigencias
sean satisfechas", reiteró Gref al término de esa reunión, consignó la
agencia ITAR-TASS.
Añadió que Rusia podría adoptar medidas recíprocas, aunque aclaró
no referirse a sanciones económicas contra Minsk.
Moscú prevé asimismo la búsqueda de rutas alternativas para el
suministro de petróleo a los clientes europeos, lo cual dependerá de
los volúmenes de extracción.
Para este miércoles se espera la llegada a esta capital del primer
ministro bielorruso, Serguei Sidorski, pero hasta ahora ninguna de las
partes ha confirmado la noticia.
Tampoco el gobierno del presidente Alexander Lukashenko ha
respondido a las condiciones presentadas por Rusia, previo a las
negociaciones.
El vicecanciller de ese país Andrei Evdochenko, de visita en Moscú,
declaró que Bielorrusia garantiza hoy y en lo adelante la libre
transportación del petróleo ruso, principio sobre el cual se
construyen las relaciones de mercado, subrayó.
Dijo al respecto que Rusia viola las relaciones mercantiles en
cuanto al suministro de crudo a su país y con relación a los derivados
del petróleo, cuando todo el tiempo habla de trabajar sobre esas
condiciones, alegó el diplomático.
A juzgar por las reacciones de una y otra parte, el diferendo
energético ruso-bielorruso parece alejarse hoy de una pronta solución.