La pacifista norteamericana Cindy Sheehan desestimó las sanciones
que puede recibir cuando regrese a su país por las prohibiciones del
gobierno del presidente George W. Bush a los que visitan Cuba.
Si le temiera a algo no estaría denunciando las atrocidades de mi
país en el mundo y en la prisión de la Base Naval de Guantánamo (BNG),
afirmó a periodistas cubanos la mujer que perdió en Irak a Casey, uno
de sus hijos, y desde entonces se pronuncia y promueve contra el
injerencismo estadounidense.
Agregó que ya es hora de que mucha gente salga a las calles y asuma
la causa de esa lucha, incluso, contra la política exterior de la
administración Bush en materia de derechos humanos, porque los viola
en cualquier parte del mundo, precisó.
Sheehan forma parte de una delegación internacional que organizará
mañana en Guantánamo una conferencia sobre abusos carcelarios y
legales, y el jueves un servicio religioso para reclamar la clausura
del campo de concentración de la BNG, un territorio usurpado a Cuba
desde 1903.
El 11 de enero marca el quinto aniversario de la llegada de los
primeros prisioneros traídos por la fuerza a la BNG, después de la
invasión de tropas norteamericanas a Afganistán e Irak, y por esa
razón los antibelicistas lo declararon Día Internacional por el cierre
de esa prisión.
El bloqueo de EE.UU. a la Isla dura ya cerca de medio siglo y desde
2004 el gobierno de Bush lo reforzó, con nuevas restricciones a las
salidas hacia La Habana, lo cual redujo en 45 por ciento la cantidad
de viajeros en 2005.
Solo en ese año, la Oficina de Control de Activos, del Departamento
de Estado, multó por venir a Cuba a 487 ciudadanos o residentes en
EE.UU. por una suma superior a los 526 mil dólares.