La producción de este importante recurso, que ahorra importaciones
millonarias, ha cobrado gran auge aquí en esta década, tras un proceso
de modernización de la industria iniciado en 1998. Hasta entonces el
promedio anual era de poco más de 20 000 metros cúbicos.
Tal salto fue posible mediante la adquisición de nuevos aserríos de
moderna tecnología, cámaras de secado que elevan la calidad del
producto, y equipos de corte y transportación de los bolos.
No obstante el aumento de explotación de los bosques, la provincia
siguió incrementando sus áreas reforestadas, que hoy alcanzan el 39,4%
del territorio pinareño, significó Juan José Blanco, director del
Grupo Territorial de Agricultura de Montaña.
Destacó que, durante el último trienio, se alcanza un 91% de
supervivencia de todo lo que se planta, así como se sobrecumplen los
planes de siembra y de atención silvicultural.
Blanco concede gran importancia a un proceso de ordenación forestal
que se lleva a cabo actualmente en todas las empresas y debe
concluirse en el presente semestre, lo que permitirá fijar los planes
de aprovechamiento forestal sobre bases más objetivas.
Con 11 aserríos y cinco sierras portátiles, la rama emplea a unos 8
500 trabajadores, principalmente pobladores de la montaña, cuyo
salario promedio sobrepasa los 400 pesos mensuales. En madera
aserrada, Pinar del Río aporta aproximadamente el 40% de la producción
nacional.
Todas las empresas logran rentabilidad y se han desarrollado
últimamente producciones secundarias a partir de los desechos, que
tienen gran aceptación en la población.