La Convención Internacional para los Derechos de las Personas
Discapacitadas, primer tratado de derechos humanos adoptado en el
siglo XXI, fue aprobada el pasado 13 de diciembre por 192 países
integrantes de la Organización de las Naciones Unidas.
Según datos ofrecidos por la Organización Mundial de la Salud,
alrededor de 650 millones de personas (el 10% de la población
mundial), vive con una discapacidad. El propósito de la Convención es
promover, proteger y garantizar que estas personas disfruten de manera
plena y por igual del conjunto de derechos humanos: accesibilidad,
libertad de movimiento, salud, educación, empleo, recreación,
habilitación y rehabilitación, participación en la vida política,
cultural y deportiva.
El documento reconoce la discapacidad como un concepto en
evolución, resultado de la interacción entre las deficiencias de una
persona —físicas, mentales, intelectuales y sensoriales—, y obstáculos
que van desde barreras constructivas hasta actitudes que impiden su
integración plena en la sociedad.
De acuerdo con estudios comparativos, solo 45 países cuentan con
legislaciones encaminadas a reprimir prácticas discriminatorias que
provocan marginación social en individuos con minusvalías. Por ello se
necesita una norma universal, jurídicamente vinculante, dirigida a
asegurar que los derechos de estas se garanticen en todo el mundo.
El tratado recientemente adoptado estará abierto a la firma y
sujeto a la ratificación de los estados miembros de la ONU. Entrará en
vigor en cuanto sea ratificado por veinte países.
En nuestro país existen diferentes legislaciones en materias tales
como empleo, educación, seguridad social, salud y accesibilidad, en
las cuales están recogidos los derechos y beneficios de las personas
con discapacidad. Otras están en proceso de perfeccionamiento, por
ejemplo, el nuevo proyecto del Código de Familia incluye un capítulo
sobre los deberes y obligaciones de la familia hacia los miembros con
algún tipo de minusvalía.
Los logros al respecto se deben, especialmente, a la aplicación
sistemática de una política social, con el Estado como principal
responsable. En su ejecución intervienen de manera coordinada diversos
organismos e instituciones, y participan activamente las asociaciones
de limitados físico-motores (ACLIFIM), de ciegos (ANCI) y de sordos (ANSOC).
Para ello hace una década se creó un grupo de trabajo multisectorial
denominado Consejo Nacional para la Atención a las Personas con
Discapacidad (CONAPED).
En el año 2003 concluyeron dos estudios (Psicosocial de las
personas con discapacidades, y Psicopedagógico, social y clínico
genético de las personas con discapacidad intelectual), que abarcaron
el universo de 366 864 personas con minusvalías físico–motrices,
visuales y mixtas, e intelectuales.
La investigación no solo permitió caracterizar a la población con
discapacidad, proporcionando una importante información para los
programas preventivos, sino que contribuyó a identificar las
necesidades individuales, propiciar las estrategias para solucionarlas
y elevar la calidad de vida de estos individuos.
Al evaluar el impacto del Plan de acción nacional para la atención
a las personas con discapacidad 2001-2005, la máster Yusimí Campos
Suárez, directora de Seguridad Social del Ministerio de Trabajo,
destacó, entre otros aspectos, el incremento de los programas en
materia de salud dirigidos a este segmento poblacional.
En este periodo se creó el Centro Nacional de Ortopedia Técnica con
una red de 38 unidades (laboratorios y talleres integrales, de calzado
y de implementos ortopédicos); fueron distribuidas 31 490 sillas de
rueda e importadas 21 264 prótesis auditivas, cifras aún
insuficientes, pero que representaron 8 250 y 13 294 unidades más,
respectivamente, a lo disponible en el quinquenio anterior.
Además, 28 650 personas con discapacidad se incorporaron al empleo,
y otras 7 238 recibieron capacitación sobre Informática en los Joven
Club. Fueron creados el Grupo Nacional del Instituto Nacional de
Deportes para la atención a las personas con discapacidad, y centros
de intermediación, un puente entre discapacitados vocal-auditivos y
agentes de ETECSA, que realizan la función de oyentes. También se
adquirió la tecnología del Closed Caption, utilizada en las
transmisiones televisivas, que ha representado un avance notable en el
aspecto de la comunicación.