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El segundo ataque consecutivo de cazas estadounidenses contra zonas
del sur somalí marcó hoy un incremento sustancial de la intervención
de Washington en un conflicto del que se había mantenido apartado, al
menos en apariencia.
La operación siguió a la aprobación a posteriori del primer
bombardeo por el presidente del Gobierno Federal de Transición (GFT),
Abdullahi Yusuf Ahmed, quien a todas luces no fue informado con
antelación del primero.
Hasta tres decenas de muertos de filiación desconocida e
importantes daños en cosechas y rebaños dejó el ataque, dijeron
testigos citados por medios informativos captados aquí.
Fuentes estadounidenses dijeron que la acción estuvo apuntada
contra miembros de la red Al Qaeda acusados de haber realizado sendos
atentados contra las embajadas norteamericanas en Kenya y Tanzania en
1998.
Los proyectiles estadounidenses impactaron en la aldea de Hayo, la
cuarta localidad civil después de Elnadow, Hayow y Kudha, alcanzadas
en la primera fase del bombardeo, que se extendió casi todo el día,
según precisiones.
El portavoz estadounidense eludió explicar la fuente de la certeza
de que las víctimas son todos miembros de la organización del saudita
Osama Bin Laden y no civiles.
La entrada en escena de las fuerzas estadounidenses añade otro
componente explosivo a la crisis en Somalia, sumado a la intervención
militar de Etiopía que desalojó a fines de diciembre último a la Unión
de las Cortes Islámicas de Mogadiscio.