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Legitimado y apoyado por las organizaciones sociales, el gobierno
boliviano apuntala hoy sus estructuras de dirección y trabajo, en la
inauguración de una nueva etapa encaminada a impulsar el proceso de
transformaciones sociales en el país.
De su encuentro de tres días con los sectores sociales en la
central ciudad de Cochabamba, el ejecutivo boliviano emergió con dos
importantes decisiones que podrían marcar la diferencia entre su
gestión anterior y la que recién comienza.
Al término de la reunión, el presidente Evo Morales anunció la
creación de una Coordinadora Política Nacional para el Cambio, y la
designación de delegados gubernamentales en los nueve departamentos
del país.
Morales confía en que ambas medidas, así como las leyes y decretos
anunciados al inicio del año, ayuden a crear las bases para la
revolución democrática social que construye con mayoría de apoyo
popular.
De acuerdo con el presidente, la Coordinadora funcionará como una
estructura de coordinación al más alto nivel entre las distintas
funciones organizativas y políticas del Estado.
Dicha instancia estará integrada por el gubernamental Movimientos
Al Socialismo (MAS), los poderes Ejecutivo y Legislativo, la Asamblea
Constituyente y los movimientos sociales.
A la cabeza de la Coordinadora estará el propio presidente Morales,
quien contará con el apoyo del vicepresidente Alvaro García, según se
decidió durante el encuentro del fin de semana.
Se determinó, además, que cualquier ministro podrá ser convocado
según los requerimientos de la coyuntura política y social.
Esta Coordinadora Política Nacional para el Cambio -según el
presidente-, tendrá la función de garantizar las transformaciones
estructurales y sociales que el pueblo exige.
Se trata de mejorar la conducta y acelerar el proceso de desarrollo
socio económico de la nación, insistió el mandatario.
Por su parte, con la designación de delegados departamentales, el
gobierno busca tener una mayor presencia en las regiones, algunas de
ellas dominadas por la oposición.
A favor de la medida, el ministro de la Presidencia, Juan Ramón
Quintana, explicó que sólo se busca atender de manera más expedita los
reclamos de la población en los más de 300 municipios y tener una
mayor información de los territorios.
Inicialmente se había previsto que los funcionarios fueran
nombrados solo en las regiones donde el MAS no controla las
prefecturas, pero luego se supo que los enviados presidenciales
estarán presentes en todos los departamentos.
Durante sus gestiones de cabildeo, iniciadas hace algunos días, el
gobierno ha tomado contacto con muchas personalidades en todas las
regiones para que sean parte de la delegación presidencial.
Un elemento significativo de este proceso es que el ejecutivo no
busca a militantes del MAS, sino a personalidades que permitan una
fluida coordinación con las diversas instancias regionales como
prefectos, comités cívicos, alcaldías y movimientos sociales.
Por su parte, los movimientos sociales bolivianos aliados al
presidente Morales y su equipo de dirección esperan que ambas medidas
se conviertan en mecanismos eficaces de gobierno, a favor de todos en
cualquier punto del territorio nacional.