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La aviación estadounidense atacó poblados en la zona somalí de Ras
Kamboni, en la frontera con Kenya, una operación respaldada
políticamente hoy por el presidente del gobierno de transición,
Abdullahi Yusuf Ahmed.
Estados Unidos volvió a emplear la fuerza contra Somalia a poco más
de una década de fracasar en una operación militar contra rebeldes en
Mogadiscio, la capital, que le costó la vida a 18 soldados
norteamericanos.
En una conferencia de prensa, el mandatario designado afirmó que
los norteamericanos "tienen derecho a efectuar ataques aéreos contra
miembros de Al Qaeda donde quiera que se encuentren".
Antes que Abdullahi Yusuf, el viceprimer ministro, Hussein Aideed
informó aspectos de la acción y la apoyó políticamente al decir que
"tienen todo nuestro apoyo" para esos actos.
Según Aideed, los bombardeos se dirigieron a presuntos miembros de
la red Al Qaeda implicados en los atentados dinamiteros contra las
embajadas de Washington en Nairobi y Dar Es Salaam (Kenya y Tanzania)
en 1998.
Inicialmente no se confirmó si la operación logró el cometido
anunciado, pero espacios noticiosos estadounidenses hicieron
referencia a que en el área había muchos cadáveres.
Ese ataque, ejecutado la víspera por AC-130 procedentes del comando
central norteamericano en Djibuti, fue contra poblados de Elnadow,
Kudha y Hayow.
En esa dirección operan tropas del gobierno de transición y
soldados etíopes contra supuestos remanentes de la Unión de las Cortes
Islámicas (UCI).
El AC-130 posee sensores para la detección y aniquilamiento de
objetivos y han sido empleados en misiones similares en Afganistán e
Iraq.
Soldados etíopes y somalíes lanzaron una ofensiva contra los
combatientes de la UCI, a quienes desalojaron de Mogadiscio, donde
eran fuertes desde mediados del pasado año.