Aún queda mucha Palma por desmochar

Texto y foto: José Antonio Fulgueiras

OLYMPUS DIGITAL CAMERASANTA CLARA.— Dice el pitcher zurdo cienfueguero Adiel Palma que aún le quedan muchos palmiches por desgranar sobre los diamantes de la pelota cubana.

"Pienso tirar hasta la próxima Olimpiada, y después quiero incursionar como entrenador para verter, en jóvenes lanzadores, los conocimientos adquiridos", expresa el espigado lanzador de 36 años de edad, en tránsito por su XX Serie Nacional.

Cuando la cosecha es nacional, Palma lanza desde más de 6 pies de altura hacia el saco del pequeño y fornido receptor Osvaldo Arias, mientras que en las faenas foráneas le ha recibido en los últimos tiempos el máscara villaclareño Ariel Pestano.

"Mi peor evento en el 2006 fue el Primer Clásico Mundial de Béisbol. Trabajé tres veces como relevo sin lograr la efectividad que pretendí; el último día estuve mejor.

"Después fui adquiriendo la forma deportiva, y los demás resultados fueron positivos. Gané seis juegos sin derrota; dos, respectivamente, en los Centroamericanos de Cartagena; el Preolímpico, en Cuba, y la XVI Copa Intercontinental, en Taipei de China."

Señala que la clave para mantener su forma deportiva es: "Entrenar, entrenar y entrenar. Lo que tú no le das al terreno, él no te lo devuelve. Desde hace 4 años entreno con pesas, dosificadamente, en el gimnasio. Trabajo las piernas y abdominales".

Descubre que de 1991 a 1997 fueron sus años más agobiantes. "Sufrí muchos traumas materiales y espirituales. Primero un lipoma en la espalda, luego otra lesión en el hombro y después en el codo. Por eso, y por otras cosas más, me tiré a una vida bastante desordenada".

"Después hubo un cambio espiritual en mí y fue lo que me dio tranquilidad y paz, lo que me encarriló de nuevo por una línea de armonía que nunca más voy a perder".

Confiesa que se apoya mucho en la psicología: "Busco recursos en palabras como: yo puedo, yo quiero, yo debo, estoy bien, estoy fuerte, no me preocupa nada.

"Los golpes y los tropiezos que uno recibe hay que tomarlos de enseñanza, como experiencia. Debes sacar de ellos una noción exacta de qué es lo correcto y lo incorrecto".

Archiva 128 victorias y 152 fracasos en Series Nacionales. Ha propinado más de 1 550 ponches y su promedio de carreras limpias es de 4.02. Muchos aseguran que tendría un balance más fructífero si hubiera emigrado hacia un equipo de la primera línea de la pelota en Cuba.

"Cuando salgo al terreno no estoy mirando si mi equipo es bueno o malo. Por demás soy cienfueguero y nunca me fui, ni me iré para otra provincia. Ahí fue donde surgí y ahí pienso morirme."

En esta Serie Nacional anda de nuevo virtuoso en la lomita con dos triunfos y un revés. Dicen los campesinos que a la palma vigorosa no hay ciclón que la pueda quebrar, ni desmochador que la deje sin palmiche.

 

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