La disminución de la mortalidad infantil en la capital cubana a 4,9
por cada mil nacidos vivos, en 2006, significó que fueran salvados 44
bebés más que en el año precedente.
Esa tasa, la más baja de la historia, es resultado del esfuerzo,
inteligencia y consagración de médicos, enfermeras, ginecobstetras,
pediatras, genetistas y otros trabajadores de la salud, además del
apoyo brindado por las organizaciones de masas barriales y las
familias.
Ciudad de La Habana está entre las nueve provincias con índices por
debajo de la media nacional, que fue 5,3, y junto a Holguín y
Guantánamo, de manera general en todos sus municipios esos indicadores
se muestran más parejos, según fuentes de la Dirección Nacional de
Estadísticas.
En opinión de especialistas, no se puede olvidar que en la capital
se halla un grupo de instituciones asistenciales de referencia
nacional, donde son tratados los casos más críticos de otros
territorios del país, como son el cardiocentro William Soler, los
hospitales ginecobstétrico Ramón González Coro y el pediátrico Juan
Manuel Márquez.
Yamila de Armas, vicedirectora de asistencia médica en la
provincia, señaló que lo más significativo fue lograr mayor trabajo
conjunto entre los centros de la atención primaria y secundaria,
mediante estrategias de integración que posibilitaron una efectiva
pesquisa y seguimiento de los casos vulnerables presentes en la
comunidad.
"El sistema de salud laboró arduamente en la detección de riesgos
en la etapa preconcepcional, con el objetivo de que las mujeres
interesadas en concebir lo hicieran de manera planificada, así como
además en educar sobre cómo evitar o mitigar las enfermedades
asociadas en la gestación", explicó la especialista.
También en Ciudad de La Habana se batalló por mejorar la calidad de
la atención perinatal , y respecto al 2005 se redujo en más de 100 los
casos de bajo peso al nacer, éxito al que contribuyeron mucho los
hogares maternos, que ascendieron a 36, destinados al tratamiento
gratuito e integral de las gestantes requeridas de cuidados
especiales.
"Haber contado en la propia comunidad con policlínicos equipados
para ofrecer una atención prenatal de calidad, y la introducción de
modernas tecnologías en los servicios de terapia pediátrica y
neonatal, ayudaron asimismo a lograr una tasa de 4,9 por cada mil
nacidos vivos en 2006, cuando en el año anterior había sido de 6,7",
recordó la doctora De Armas