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Empresa de Cítricos Victoria de Girón
Reina de nuevo el cultivo protegido
Texto y fotos: Ventura de
Jesús
Al ver el estado en que quedaron las casas de cultivo protegido, el
ingeniero Gilberto Medina comprendió mejor la fuerza devastadora del
huracán Dennis.
Estructuras metálicas, retorcidas, y amontonadas en el suelo, era
nuestra gráfica del poder del ciclón que había azotado a la Empresa de
Cítricos Victoria de Girón, de Matanzas, en julio del 2005.
Las
casas de cultivo tapado ofrecen ahora esta
imagen optimista.
Recuerda, que solo quedaron en pie unas 15 casas, de más de 150. No
sería fácil meter en cintura todo aquel desorden. Pero nos solicitaron
recuperar las más de 100 casas de cultivo que yacían en el suelo, y
enseguida nos dimos a la tarea.
Horas después del paso del ciclón, el taller central completo se
puso en función de la rehabilitación de las casas de cultivo
protegido.
"Fueron creadas cuatro brigadas, y laboramos ininterrumpidamente.
Sabíamos que lo fundamental era recuperar los arcos de tubos (de más
de nueve metros de largo y dos pulgadas de diámetro). Todas las
columnas del armazón arqueadas y enredadas.
Refiere que todo se llevó a cabo en condiciones de escasez, pues
también el Taller sufrió la embestida del huracán y durante algún
tiempo no contaron ni con agua, ni electricidad. "Durante muchos días
cortamos los tubos a mano, a segueta limpia. Aún en esas
circunstancias levantamos unas 100 casas en poco más de dos meses.
Nadie pensó en tal proeza. Los especialistas consideraban que solo era
factible salvar unas 40 instalaciones".
EL SINDICATO AL FRENTE
Pedro Fiallo, secretario general del Buró Sindical en la Empresa,
participó en la recuperación del centenar de casas, lo hizo junto a un
número elevado de obreros y técnicos. No fue necesario, precisa, hacer
inversión alguna. Y el propósito no es detenernos hasta llegar a la
cantidad que había originalmente, aunque algunas se levantarán nuevas.
En
el rescate de estas instalaciones se aprovecharon los recursos
materiales que estaban en el suelo.
—¿ Y cómo se protegerán de otro huracán ?
"Está previsto desarmar todas las casas, es decir, se les quitarán
los techos y los toldos laterales. Solo quedarán en pie las
estructuras metálicas. Hay brigadas con esa misión, y hasta ejercicios
de ensayo han realizado para ver cuan rápido se puede efectuar el
desarme.
"En circunstancias de emergencia también cosecharán todo el cultivo
posible antes de despojar a las casas de sus techos. Adoptarán las
medidas necesarias para limitar el daño hasta la mínima expresión."
Empeñado en el trabajo, y sin amilanarse por las continuas
adversidades que han perseguido al cítrico durante los últimos años,
Roger Delgado, director de la Empresa, se muestra optimista con la
producción de dichas casas.
"Y con los mismos hierros que fueron jorobados por el huracán. Allí
no hemos puesto nada nuevo. Este año nada impedirá que sobrepasemos
las 3 000 toneladas, especialmente de tomate, pimiento, pepino y
melón."
En una de las casas de cultivo protegido, en las inmediaciones del
poblado de Torriente, Deynier Favelo, Amaury Blanco y Neurys Ramírez
opinan que el problema de estas carpas gigantes golpeadas por el
huracán, fue resuelto del único modo posible, con espíritu práctico.
"Nosotros no podemos darnos el lujo de comprarlas nuevas".
Al visitante le basta una mirada para descubrir la hilera de las
casas de cultivo protegido, notorias por su configuración, sus niveles
de producción, y sobre todo, por la rapidez con que se alzaron tras el
golpe del Dennis, gracias al empuje de los trabajadores citrícolas. |