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Más de siete mil nicaragüenses que sufren de Insuficiencia Renal
Crónica por el uso indiscriminado de pesticidas en las plantaciones de
caña de azúcar del norte del país ponen hoy sus esperanzas de curación
en el nuevo gobierno.
"Daniel Ortega (quien asumirá pasado mañana la presidencia de
Nicaragua) nos prometió que si llegaba al poder iba a atender nuestras
demandas", aseguró a Prensa Latina Carmen Ríos, quien encabeza la
asociación de enfermos.
Ríos participó este lunes en la presentación de un documental que
en tan sólo cinco minutos narra el desgarrador drama que viven los
enfermos de Chichigalpa, 120 kilómetros al noroeste de Managua, y
donde se ubican las plantaciones cañeras de una poderosa familia
local.
La presidenta de la Asociación Nicaragüense de Afectados por
Insuficiencia Renal Crónica (ANAIRC) se quejó de que hasta el momento,
ningún gobierno ha puesto interés en ayudarlos, a pesar de que la
Asamblea Nacional aprobó el año pasado una ley para protegerlos.
La legislación establece la prestación de asistencia médica y el
pago de las pensiones, pero nadie ha cumplido, aseguró Ríos, quien
denunció que el uso de los productos químicos continúa en los
cañaverales del ingenio San Antonio, propiedad de la familia Pellas.
Relató que desde el año 2000 hasta la fecha han muerto dos mil 403
enfermos por insuficiencia renal crónica adquirida en los cañaverales,
o simplemente por beber agua contaminada con los agroquímicos, que
pasaron al manto freático de la zona.
Esperamos que Ortega nos escuche, no sólo para garantizar el seguro
social de los enfermos, sino porque se trata de un problema nacional
que debe ser detenido, reiteró Ríos.
En la presentación del material fílmico auspiciado por la fundación
Rescatando los Recursos Naturales de Nicaragua, se dio a conocer una
carta pública enviada por la ANAIRC al futuro mandatario.
En la misiva, los enfermos le solicitan la construcción de una
clínica especializada que les garantice un tratamiento para su
padecimiento, y que las pensiones sean debidamente valoradas por el
Instituto Nicaragüense de Seguridad Social.
El caso de los enfermos renales es similar al de los afectados por
el pesticida Nemagón, que se utilizó indiscriminadamente hasta finales
de los años 70 en las plantaciones bananeras de Centroamérica.
En Nicaragua, una jueza local ordenó meses atrás a varias
transnacionales el pago de una suma millonaria por concepto de
indemnización, pero hasta el momento ninguno de los enfermos ha
recibido un centavo.