El gobierno de transición de
Somalia implantó una serie de medidas especiales de seguridad para
restaurar la estabilidad y la paz en Mogasdicio, la capital, refieren
hoy medios en esta capital.
Según informaciones difundidas aquí, el primer ministro somalí, Ali
Mohamed, anunció de la creación de un comité de seguridad nacional y
desarme para la principal ciudad de la nación, tras las violentas
protestas registradas.
La entidad la integrarán 10 personas, entre quienes se encuentran
representantes de la sociedad civil, líderes de clanes y comerciantes.
Los reportes también dan cuenta que durante este fin de semana se
produjeron manifestaciones contrarias a la presencia de las tropas
etíopes.
Las protestas dejaron un saldo de dos muertos, entre ellos un
adolescente de 13 años de edad, y poco más de una decena de heridos.
El gobierno de transición había dispuesto un plazo de tres días
(concluyó el jueves pasado) para la entrega de armas en Mogadiscio,
pero los protestantes reclamaban que esa medida debía alcanzar a
todos, incluidos los milicianos de los clanes, y a todo el país.
Las autoridades somalíes recuperaron una cantidad ínfima de
armamentos, sólo una decena, cuando se calcula que gran parte de la
población las posee e incluso se niega a devolverlas por temor a que
continúe el caos.
Desde el derrocamiento en 1991 de Mohamed Siad Barre, ese país
ubicado en el llamado Cuerno de Africa vive en beligerancia con los
choques entre los Señores de la Guerra y la Unión de las Cortes
Islámicas.
Los integrantes de éstas últimas ocuparon Mogadiscio a mediados de
año y luego otras posiciones del centro y Sur, en una especie de sitio
al gobierno de transición asentado en la meridional Baidoa.
A finales de diciembre pasado y a principios del corriente enero,
con la ayuda del ejército de Etiopía, las fuerzas gubernamentales
somalíes expulsaron a los islámicos, que se retiraron y buscaron
refugio en la zona fronteriza con Kenya.