Los legisladores demócratas en el
Congreso celebrarán a partir de hoy audiencias especiales para
analizar el desastroso curso de la guerra contra Iraq, donde murieron
tres millares de soldados estadounidenses.
Durante las próximas tres semanas, los políticos opositores al
presidente George W. Bush planean realizar unas 11 sesiones, wn las
cuales evaluarán estrategias para intentar corregir el plan bélico
implementado por la administración republicana.
Uno de los mensajes más claros de los votantes durante las
recientes elecciones parciales subrayó la responsabilidad del gobierno
de Bush frente al descalabro en el Medio Oriente, comentó a reporteros
el representante Chris Van Hollen.
Mientras el Pentágono planea aumentar el número de tropas, y el
gobierno federal baraja un flamante equipo de líderes militares, los
demócratas nos enfocaremos en buscar una solución concreta para la
crisis, apuntó el congresista.
En los primeros días de esta semana, varios comités del Senado y de
la Casa de Representantes citarán a funcionarios ministeriales para
testificar sobre la política del primer mandatario respecto a la
conflagración en el país árabe.
Nosotros usaremos las audiencias para formular las preguntas
correctas, demandar soluciones reales y trabajar fuerte para acercar
el fin del conflicto, recalcó el líder de la mayoría en el Senado,
Harry Reid, de Nevada.
La mayoría demócrata en el Congreso se manifestó abiertamente
contra la guerra en Iraq, e instó la semana pasada a W. Bush a que "no
cometa el error" de ordenar un incremento de efectivos como parte de
su nueva estrategia castrense.
Aunque la Oficina Oval no ha develado el contenido del programa,
fuentes extraoficiales y medios de comunicación adelantaron que, entre
los planes, figura el envío adicional de al menos 20 mil efectivos.
De acuerdo con la opinión de distintos jefes militares, esa táctica
sería un grave error, señaló Reid. Varios asambleístas republicanos lo
secundaron en este criterio.
El legislador acotó que "nuestras tropas y sus familias ya han
hecho un gran sacrificio. Han cumplido su parte. Es hora de que los
iraquíes cumplan la suya", dijo.
Los demócratas no sólo no quieren que vayan más soldados al país
oeste-asiático, sino que reclaman la vuelta a casa gradual de los
que ya están desplegados allí.