A 90 años del estreno en la Isla de "La Flauta Mágica", por Anna
Pávlova en el entonces Teatro Nacional, actual Gran Teatro de La
Habana, el Ballet Nacional de Cuba (BNC) incluyó esa coreografía en
la primera temporada del 2007.
Este domingo en el escenario de ese coliseo conquistaron al
público Hayna Gutiérrez y Taras Domitro en los roles protagonistas
de Elisa y Lucas, respectivamente, por la singular magia matizada
con la precisión de los movimientos y la pulcritud en los giros.
Por su parte Víctor Gilí (El Marqués) y Leandro Pérez (Lacayo del
Marqués) hicieron gala de sus capacidades histriónicas en justa
medida con la dramaturgia de los personajes de esta comedia-ballet
en un acto, cuya coreografía es de Alicia Alonso, inspirada en la
obra homónima de Lév Ivánov.
Un momento de especial esmero fue "Sinfonía para nueve hombres",
una pieza contemporánea de James Kelly en la que el creador
estadounidense dio la posibilidad a cada bailarín de expresarse
desde lo individual y como parte de un todo coreográfico.
La ocasión de "sonar juntos" -según la etimología de sinfonía-muy
bien la aprovecharon Marcos Becerra, Taras Domitro, Maikel
Hernández, José Losada, Raúl Mazorra, Omar Morales, Liván Pujada,
Dayron Vera y Alejandro Virelles.
Cada uno de ellos con su discurso coreográfico dibujó diversas
líneas melódicas, cantadas en solos y a dúos.
Plausible fue el debut de Alejandro Virelles en "Las Sílfides",
como el joven poeta rodeado de esos seres inmateriales que habitaban
los bosques europeos.
En este ballet neorromántico, cuya versión sobre el original de
Mijail Fokín corresponde a la prima ballerina Assoluta, Virelles
demostró sus facultades técnico-artísticas, así como el dominio del
tempo de estilo del ballet.
Sobresalió por su desempeño escénico Anette Delgado, quien
compartió espacio con Sadaise Arencibia también elegante y lozana;
junto al cuerpo de baile del BNC etéreo y fantástico conforme a los
personajes de la encarnación de la visión poética