El
Presidente de la República de Panamá, Martín Torrijos, sostuvo ayer un
amistoso encuentro con los alumnos de su país que estudian en la
Escuela Latinoamericana de Medicina. A ellos los calificó de "pioneros
de una nueva esperanza".
Les dijo que ante la enorme deuda social existente en su país, los
futuros galenos tienen dos responsabilidades principales: el
agradecimiento a Cuba y a su Gobierno por la oportunidad que les han
brindado para prepararse aquí, y, una vez graduados, regresar a sus
comunidades y trabajar con las poblaciones más necesitadas.
En este centro, inaugurado por Fidel en noviembre de 1999, ya se
han graduado más de 3 000 jóvenes, 93 de ellos panameños; y estudian
en la actualidad otros 10 000 de 28 países, según explicó su rector,
doctor Juan Carrizo.
Significó que entre el 75% y el 80% de los estudiantes istmeños
provienen de los sectores obrero y campesino. A su vez, entre ellos
predominan jóvenes de las etnias Kuna, Ngobe-Bugle, Embera y Gaobe.
Durante un sencillo acto fue entregada una carta de los estudiantes
al mandatario, en la que se destaca el compromiso de trabajar en
Panamá con un gran espíritu humano, como médicos, aplicando los
conocimientos a nivel de una medicina preventiva y ayudar a mejorar el
nivel de vida y salud de la población.
Como parte de su agenda en esta, su cuarta visita a la Isla, el
presidente Martín Torrijos sostuvo ayer entrevistas por separado con
Ricardo Alarcón, Presidente de la Asamblea Nacional; Fernando Remírez,
miembro del Secretariado del Comité Central, y con Ricardo Cabrisas,
ministro de Gobierno.
Torrijos definió los encuentros como fructíferos, y dijo estar
seguro de que se seguirá avanzando en la cooperación.
Calificó la solidaridad cubana expresada en la Operación Milagro
como de gran impacto para los panameños, de los cuales 4 992 ya han
sido operados de la vista en Cuba.