Una bomba de casi 100 kilogramos
fue encontrada hoy por agentes de la Ertzaintza junto a un coche
abandonado en la localidad de Atxondo, en las cercanías de Durango
(Vizcaya), confirmó la policía vasca.
Según esa fuente, el artefacto estaba listo para ser utilizado, lo
cual no ocurrió por faltar únicamente el detonador. El explosivo de
gran potencia fue localizado en un estacionamiento a 100 metros de un
auto el cual se supone fue abandonado por un comando de ETA.
Los investigadores relacionan este nuevo hecho con un escondrijo
descubierto el 23 de diciembre en Amorebieta con más de 50 kilos de
explosivos.
El Ministerio del Interior informó que ya están en curso las
investigaciones correspondientes para tratar de identificar a los
miembros del comando y proceder a su detención.
En esta ocasión no medió llamada telefónica alguna, sino que
agentes de la Ertzaintza inspeccionaron un auto que se les hizo
sospechoso ya que llevaba tiempo estacionado en el mismo lugar.
Al analizar el interior del vehículo, detectaron manchas de una
sustancia que, tras analizarla, comprobaron que era un componente
químico utilizado en la fabricación de explosivos. En el maletero
fueron localizadas también placas de matrícula falsificadas.
En un registro en los alrededores del vehículo hallaron un bidón
que contenía entre 70 y 100 kilos de explosivo, en su mayor parte
amonal, reforzado con otras sustancias. Se trataba, en realidad, de un
artefacto explosivo ya preparado y listo para ser utilizado.
El sábado pasado una furgoneta cargada con entre 500 y 800 kilos de
explosivos destruyó el estacionamiento de la Terminal 4 del aeropuerto
de Barajas y causó por ahora un muerto, un desaparecido y daños
estimados en unos 35 millones de euros.