Actualizado 12:15 p.m. hora local

Alista Bush nueva escalada en guerra contra Iraq

JORGE V. JAIME

El presidente George W. Bush piensa aplacar fuego con más fuego. La Casa Blanca prepara hoy una nueva escalada en la guerra contra Iraq, aunque el conteo de muertos estadounidenses sobrepasó tres millares, precisa un reporte de Prensa Latina.

Luego de una reunión con su gabinete ministerial este miércoles, el gobernante republicano anunció que buscaría un apoyo bipartidista en el Congreso para apuntalar su flamante estrategia agresiva para la nación del Oriente Medio.

W. Bush apeló a legisladores de ambas congregaciones políticas para que hagan progresar una agenda que priorice el análisis de la conflagración en el país árabe, ocupado por fuerzas armadas principalmente norteamericanas desde marzo de 2003.

El mandatario exhortó a los demócratas a respaldar un incremento de los efectivos interventores en el Estado del oeste-asiático, sin considerar las incontables críticas populares en Estados Unidos debido al desastroso costo de la operación bélica.

La primera sesión del 110 Congreso comenzó justamente esta semana con los opositores a Bush al mando del timón parlamentario por vez primera en una década, después que los republicanos fueron derrotados en las urnas en noviembre anterior.

En su mensaje a los congresistas, el Ejecutivo reiteró su argumento acerca de la importancia para Washington de la guerra global contra el terrorismo, y la necesidad de mantener un óptimo nivel en los parámetros de seguridad nacional.

Si nuestros planes fracasan y los extremistas prevalecen en Iraq, los enemigos de Estados Unidos serán más fuertes, más letales, y ello acercará nuestra derrota, arengó el Presidente, que concluirá su mandato en enero de 2009.

Los líderes de ambos partidos deben comprender todo lo que hay en juego -agregó Bush-, y tratar de construir un acuerdo general bipartito para perfeccionar la estrategia camino a la victoria de las tropas estadounidense.

Parece cierto que el jefe de Estado se inclina por no invertir sus planes militares en Iraq, y mucho menos reducir la presencia castrense en el país del Golfo Pérsico, a pesar de ser una sugerencia compartida por varios comandantes en el teatro de operaciones.

Una notificación del Pentágono indicó que la Oficina Oval está considerando incrementar el número de soldados en 20 mil, en lugar de 40 mil, como previamente había insinuado el gobierno estadounidense.

El presidente Bush planea certificar un aumento de las tropas norteamericanas como parte de un nuevo programa para afianzar sobre todo el control de Bagdad, reseñaron medios noticiosos.

Según fuentes cercanas a la Secretaría de Defensa, Washington prepara el envío de unas cinco brigadas de combate (unidades conformadas por tres mil 500 elementos, y mil de personal de apoyo), que se sumarían a los 150 mil militares en Iraq.

En ese sentido, expertos financieros criticaron a la administración de W. Bush por haber gastado una descomunal suma de capitales en sus guerras del Oriente Medio y utilizar artificios fiscales para camuflar el desembolso.

Gordon Adams, ex consejero de la Casa Blanca para asuntos presupuestarios, asegura que el gobierno federal trata de disimular el verdadero costo de las conflagraciones con artimañas similares a las usadas en la colapsada empresa Enron.

Durante los últimos cinco años, la cruzada de la Oficina Oval contra el terrorismo ha dilapidado del erario nacional enormes importes monetarios, que representan unos mil 500 dólares por cada ciudadano estadounidense, apuntó Adams.

El experto del Centro de Estudios Internacionales Woodrow Wilson recordó que el mandatario republicano despidió en 2003 a su asistente económico Larry Lindsay, quien predijo un expendio bélico de 100 mil millones de dólares.

Sin embargo, destacó Adams, el precio de las campañas norteamericanas en Iraq, Afganistán y otras regiones asciende actualmente hasta alrededor de 437 mil millones de dólares.

Tal egreso sorprende a muchos analistas porque el Ejecutivo estadounidense prometió ya hace tres años que las contiendas no durarían demasiado, las tropas regresarían pronto, y la situación en el Medio Oriente quedaría bien consolidada.

 

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