.—
El envío del zar del espionaje estadounidense, John Negroponte, al
Departamento de Estado genera hoy interrogantes sobre el cambio, que
nominalmente representa un descenso en rango para el Director Nacional
de Inteligencia.
Según el diario The New York Times, están en el aire las preguntas:
por qué la Casa Blanca decidió designar a Negroponte subsecretario de
Estado, y cuál es la razón por la que el funcionario aceptó.
Fuentes del gobierno se negaron a precisar si la movida obedece a
que la Oficina Oval considera al ex diplomático la persona idónea para
secundar a Condoleezza Rice, o a que el presidente George W. Bush está
descontento con su desempeño como zar de la inteligencia.
Negroponte fue llamado hace dos años con la misión de restaurar la
imagen de la comunidad del espionaje norteamericano, tras serios
cuestionamientos a la efectividad de las agencias a raíz de los
atentados del 11 de septiembre de 2001.
La credibilidad de los servicios de información también se vio
afectada por los falsos reportes sobre la supuesta existencia de armas
de exterminio masivo en Iraq, que sirvieron de argumento a la Casa
Blanca para ordenar la invasión al país árabe.
Negroponte, ex embajador de Estados Unidos ante la ONU y en Iraq,
fue nominado a inicios de 2005 como Director Nacional de Inteligencia,
encargado de supervisar el trabajo de las 15 agencias de espionaje y
sus presupuestos.
El retorno al Departamento de Estado se produce en medio de la
expectativa generada por la estrategia que pretende aplicar Bush en
Iraq, como receta para obtener la anhelada victoria.
Se espera que la fórmula sea anunciada por el gobernante en su
discurso sobre el Estado de la Unión, previsto para inicios de la
próxima semana.
En días recientes, medios noticiosos informaron que la intención
del Presidente es enviar un refuerzo de entre 17 mil y 20 mil soldados
a la nación del Golfo Pérsico, adicionales a los 150 mil ya
desplegados.
También revelaron que el mandatario evalúa iniciativas económicas
para Iraq, las que -a su juicio- podrían ayudar a estabilizar el
convulso país.
"Estamos cerca de alcanzar una decisión sobre una táctica
renovadora, pero tal estrategia podría requerir la intervención de
miles de tropas frescas de Estados Unidos", comentó Bush a reporteros.