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— La apertura hoy del 110 Congreso de Estados Unidos depara una fuerte
lucha en la que las decisiones sobre Iraq centrarán la atención de los
legisladores.
Aunque espera lograr apoyo bipartidista, el presidente George W.
Bush se apresta a dar a conocer la próxima semana su "nueva estrategia
para la victoria", la que sin duda traerá serios enfrentamientos con
la ahora mayoría demócrata.
Un reciente sondeo mostró que el nivel de aprobación popular del
manejo de la guerra por el presidente Bush llegó a su punto más bajo:
27 por ciento en diciembre.
Pero, si Bush enfrentará oposición de los demócratas a elevar los
gastos de guerra y el envío de más tropas, su propio partido debe
también mantener una posición de cautela en vista de los comicios
presidenciales de 2008.
Al menos 12 republicanos en el Senado se oponen al envío de más
unidades a la guerra en el Golfo Pérsico, indicó el miércoles el
diario británico The Guardian.
Estoy en contra de enviar más tropas a Iraq. Eso es una locura,
puntualizó el senador republicano Chuck Hagel, en un aparente adelanto
de cómo serán las relaciones de la Casa Blanca con el nuevo
legislativo.
En el Capitolio de Washington también se estrenará una mujer como
la primera portavoz de la Cámara de Representantes, la californiana
Nancy Pelosi.
La líder opositora aseguró que los demócratas se han preparado
concienzudamente para gobernar desde el Parlamento con responsabilidad
y la colaboración de Bush.
Mientras, el jefe de la mayoría en el Senado, el demócrata por
Nevada, Harry Reid, tratará equilibrar el juego de los últimos años y
disminuir el poder del presidente Bush con miras a sacar a su partido
de la Casa Blanca.
Los demócratas plantean que usarán su mayoría en la Cámara Baja
para demostrar que el Congreso puede ser un efectivo órgano
legislativo.
Entre los planes de la nueva mayoría está proponer una docena de
nuevas leyes en sus primeras 100 horas de funcionamiento.
Las medidas abarcarían reformas éticas para prohibir los regalos de
los lobistas a los congresistas, un incremento de los salarios, el
cese de la prohibición de las investigaciones con células madre.
Asimismo la aplicación de las recomendaciones de la comisión que
investigó los atentados del 11 de septiembre, entre otras.
Por otra parte, los parlamentarios que inician el 110 Congreso
están obligados a recuperar la confianza del país.
Un reciente estudio mostró que el 49 por ciento de los mil 19
ciudadanos consultados cree que los demócratas no llevarán a cabo
ninguna reforma significativa, mientras 46 por ciento opina lo
contrario.
El legislativo estadounidense disfruta de muy poca confianza de la
población tras un 2006 que salpicó a ese enclave con escándalos por
actos de corrupción, sexuales y fraudulentos.