— El presidente boliviano, Evo Morales, pidió honestidad y
transparencia en la administración de la nueva empresa de agua creada
para gestionar el servicio en las ciudades de La Paz y El Alto,
informan hoy fuentes periodísticas.
Esperamos que la nueva entidad se convierta en un modelo que sirva
al pueblo boliviano, expresó el mandatario la víspera en el Palacio de
Quemado, una vez hecho efectivo el cierre del contrato a la filial de
la transnacional francesa Suez.
Este miércoles salió oficialmente de Bolivia la compañía Aguas del
Illimani y en su lugar comenzó a operar la Empresa Pública Social de
Agua y Saneamiento (EPSAS), que tendrá a su cargo el abastecimiento de
agua potable para La Paz y El Alto.
La lucha del pueblo alteño no ha sido en vano, dijo Morales, tras
anunciar un financiamiento de 5,5 millones de dólares para el
funcionamiento de la nueva entidad, según un despacho de la Agencia
Boliviana de Información.
El tema agua -agregó- no puede ser de negocio privado, tiene que
ser un servicio básico con participación del Estado para que su uso
casi sea gratuito.
Morales también agradeció la paciencia de las organizaciones
sociales que lucharon por la salida de Aguas del Illimani.
Explicó que fue necesario negociar con dicha compañía para no
perjudicar al país y garantizar que organismos internacionales
participaran en el financiamiento de la nueva empresa de agua.
La salida la filial de la transnacional francesa Suez, que también
contaba con capitales bolivianos, concretó la lucha del pueblo alteño
que la víspera colmó el palacio de Gobierno para festejar su victoria.
El 21 de marzo de 2005 las juntas vecinales de los nueve distritos
de El Alto iniciaron una huelga de hambre por la carestía del
servicio, que se traduciría luego en movilizaciones y en prolongadas
negociaciones con el Gobierno de entonces.
El ministro boliviano del Agua, Abel Mamani, uno de los principales
impulsores del cambio, aseguró la víspera que habrá estabilidad
laboral para los trabajadores de lo que fuera Aguas del Illimani