La paradoja nuclear

ELSON CONCEPCIÓN PÉREZ
elson.cp@granma.cip.cu

Resulta más que una paradoja. Estados Unidos, la principal potencia militar mundial, y la única que empleó el arma atómica contra el hombre, encabeza las presiones contra el programa nuclear que, con fines pacíficos, ejecuta la República Islámica de Irán.

La cruzada llegó al punto de que el Consejo de Seguridad de la ONU dictó sanciones contra Teherán, a quien le asiste el derecho de recurrir a esa fuente de energía para sus necesidades de desarrollo económico.

Y lo paradójico se subraya cuando Washington hace mutis, al igual que sus socios europeos, sobre el arsenal nuclear de Israel, su socio estratégico en Oriente Medio, y punta de lanza para las políticas expansionistas y bélicas de Estados Unidos en la región, con el petróleo en la mira.

Como garantía de tales propósitos, la Casa Blanca necesita del Estado hebreo y de las armas nucleares allí existentes, y requiere también, y no en menor medida, de la paralización de todo plan de desarrollo que pueda consolidar el crecimiento del dominio de la ciencia y la técnica nuclear en funciones pacíficas, como las que lleva adelante la República Islámica de Irán.

Son razones que también inciden en el tema palestino, y explican por qué Tel Aviv ha tenido las manos sueltas para masacrar e invadir a ese pueblo, bajo la mirada displicente y cómplice de su mentor estadounidense, que le provee de armas sofisticadas mientras la ONU y la comunidad internacional se han desgastado en llamados y proyectos de condena que terminan en letra muerta.

En este contexto, Tel Aviv ahora une a su política de terror y muerte contra los palestinos, el disfraz diplomático y la utilización mediática, para "ayudar a comprender a los europeos" de la importancia de condenar a Irán e intentar impedirle, como ha ordenado Bush, que lleve adelante sus planes de desarrollo de la energía nuclear con fines pacíficos.

ANUNCIO SIN CONSECUENCIAS

Para esa retórica, al premier Ehud Olmert no le bastaban el traje y la corbata. En una reciente gira por Alemania e Italia, en lo que aparentemente resultó un desliz, por primera vez reconoció que el Estado hebreo posee el arma nuclear, sin que Occidente se diera por enterado ni el Consejo de Seguridad se tomara el trabajo de siquiera debatir el asunto.

El ataque atómico de Estados Unidos contra Hiroshima
 causó 140 000 muertos.

El anuncio de Olmert estaba dirigido a Irán, y fue el acompañante seleccionado por Washington y Tel Aviv, para "convencer" a los gobiernos europeos de que, además de sancionar a la nación persa, era importante estar preparado militarmente —como lo está Israel— para cualquier contingencia mayor que ponga en riesgo los intereses de Estados Unidos y sus socios europeos en la zona.

El "misterio nuclear" israelí, revelado por Olmert, no era otra cosa que un secreto a voces, por cuanto se sabe que ese país tiene algo más de 200 ojivas nucleares, y que, además, nunca ha firmado el Tratado de No Proliferación, ni tampoco permitido que sus instalaciones sean inspeccionadas o monitoreadas por la Agencia Internacional de Energía Atómica.

ISRAEL SÍ, IRÁN NO

En esta perspectiva, Washington consiguió que el Consejo de Seguridad de la ONU decidiera castigos contra Irán, que sin embargo recibió el apoyo de la India, una nación con la que el presidente Bush firmó un convenio en materia nuclear.

En los últimos días, las presiones llegaron al nivel de amenazas desde el Pentágono, que no descarta la ejecución de golpes militares si el Gobierno persa no renuncia a la producción de uranio.

La respuesta iraní ha sido la reiteración de que no está dispuesto a renunciar ni en un ápice a su derecho soberano y legítimo de desarrollar la energía nuclear con esos fines, cumpliendo, como hasta ahora, con las legislaciones del Tratado de No Proliferación y las reglamentaciones de la Agencia Internacional de Energía Atómica.

La República Islámica de Irán se propone desarrollar la energía nuclear para producir 20 000 mW de electricidad, como principal proyecto de desarrollo del país, así como para su empleo en la medicina, la agricultura y la industria.

Estados Unidos y Europa saben muy bien que el uranio que se enriquece en Irán es de un 3,5%, lo cual es suficiente para la generación de energía, pero no para crear bombas que requieren de niveles entre 80% y 90%.

No les basta la garantía expresada por Teherán de que no pretende hacerse de armas nucleares, y que, Incluso, fue emitida una Fatwa (decisión de los más altos clérigos religiosos) contra este tipo de material bélico, por parte del líder supremo, Ayatolah Jamenei.

Estados Unidos, cuyo gobierno y Presidente amenazan con emprender una guerra contra Irán, tiene 104 unidades de energía atómica que producen el 20% de toda la electricidad que consume ese país.

En lo militar, y según datos oficiales del Pentágono—cuenta con 1 480 portadores nucleares de diferentes tipos (estratégicos, no estratégicos y bombarderos), 7 006 ojivas nucleares, de ellas 5 886 estratégicas, que se lanzan desde cohetes y submarinos, y 1 120 no estratégicas, que se disparan desde aviones o cohetes Crucero; y más de 3 000 ojivas nucleares de reserva.

Pero hay más: el Pentágono ha dislocado 150 bombas nucleares de gravedad (se lanzan desde aviones) en nueve bases de seis países miembros de la OTAN.

Estos son algunos de los por qué de la política de Estados Unidos contra Irán, mientras utiliza a Israel como avanzada atómica y garante de su dominio en el llamado Gran Medio Oriente que pretende instaurar según sus cánones e intereses, siempre con el petróleo en la mira.

 

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