Cuba es el país antillano con mayor diversidad de arácnidos, al
poseer los 13 órdenes de esa clase, ampliamente distribuidos en la
provincia de Pinar del Río, también conocida como Catedral Natural por
su biodiversidad.
Informes científicos recalcan su presencia además en el resto de la
nación, de modo particular en hábitats terrestres, sin descartar unos
pocos acuáticos, en tanto el total de especies descritas asciende a
mil 300 agrupadas en 600 géneros.
Estudiarlos mejor -sostienen los investigadores- contribuiría a
subsanar creencias erróneas como la del matricidio en los alacranes y
la confusión entre esos animales y los escorpiones, que son los
mismos, más la población niega la existencia de los últimos en el
archipiélago.
Asimismo, destacan la relevancia médico-veterinaria de los grupos
de ácaros, garrapatas, arañas y los propios alacranes, pues los
primeros constituyen los únicos arácnidos parásitos de animales y
plantas, y se les adjudican especies introducidas accidentalmente en
el país.
Por otra parte, la función ecológica de muchas arañas es notoria en
los agroecosistemas y el veneno de algunas, como también el de los
escorpiones, se utiliza en la elaboración de fármacos eficaces ante
diversas patologías, incluso humanas.
En cuanto al nivel de endemismo, atendiendo al grupo taxonómico,
son solamente referencias por su cantidad las arañas (orden araneae),
seguidas por los ácaros y garrapatas, algunas de estas con un
comportamiento curioso por vivir exclusivamente en los salones
calientes de determinadas cavernas.
El Estudio Nacional sobre la Diversidad Biológica de Cuba, hecho en
1998, destacó al país como el de mayor biodiversidad de Las Antillas,
y en el caso de la fauna entre las más de 16 mil 500 especies
terrestres ninguna es de grave peligro para el hombre, pues carecen de
venenos letales.