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En un proceso que podría perjudicar los cimientos de la libertad de
prensa en Estados Unidos, varios periodistas de importantes medios
nacionales se alistan hoy para brindar testimonios ante jurados
federales.
Los reporteros fueron llamados por tribunales y oficiales del
gobierno como testigos o implicados en el llamado escándalo CIA-gate,
que emergió hace un par de años luego de la filtración del nombre de
una espía secreta de la agencia norteamericana.
Según el diario USA Today, los fiscales citaron a unos 10
profesionales de algunas de las empresas de noticias más prominentes
para testificar en el caso de perjurio y obstrucción de la justicia
del ex consejero de la Casa Blanca Lewis Libby.
Se trata de un hecho inaudito y muchos de mis colegas están muy
inquietos con tal decisión de la administración federal, comentó Lucy
Dalglish, directora ejecutiva del Comité de Reporteros para la
Libertad de Prensa.
La selección del jurado empieza en dos semanas y los testimonios
fueron programados para mediados de enero, precisaron las fuentes.
Jueces quieren demostrar que Libby mintió a investigadores sobre
sus conversaciones con periodistas con respecto a la ex funcionaria
encubierta de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) Valerie Plame,
cuyas señas fueron reveladas por diarios.
Los fiscales también buscan conectar al antiguo asesor del
vicepresidente Richard Cheney con los reporteros Judith Miller (New
York Times), Matthew Cooper (Time), Tim Russert (NBC), entre otros.
El espinoso caso del CIA-gate retornó recientemente a las
prioridades noticiosas en Estados Unidos, luego que el vicepresidente
Cheney dijera que tiene poder para desclasificar información cuando lo
desee.
Cheney aseguró que una norma ejecutiva le otorga autoridad para
revelar documentos confidenciales, pero descartó asentir si autorizó a
su ayudante a difundir datos sobre oficiales de la CIA.
Libby, quien fue acusado en octubre de 2005 de falso testimonio y
prevaricación, afirmó ante un gran jurado que "sus superiores" lo
autorizaron a descubrir información secreta de inteligencia.
En declaraciones a la cadena Fox News, Cheney explicó que la bula
especial para develar información favorece sobre todo al Presidente,
pero también al Vicepresidente de Estados Unidos, dijo.
El presidente del Partido Demócrata estadounidense, Howard Dean,
subrayó que si se demuestra que Cheney ordenó la filtración de
información secreta a la prensa debería dimitir porque habría
incumplido con leyes estadounidenses.