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Las dos primeras bajas letales, una el lunes y otra hoy, fueron
admitidas por el mando castrense norteamericano en Bagdad el cual
precisó en un parte que fueron causadas por sendas emboscadas con
explosivos.
El comunicado, conocido aquí, reconoce que otros tres militares
fueron heridos en la segunda deflagración en una localidad al sudeste
de Bagdad, la capital iraquí, donde se registraban disturbios cuyo
origen no precisa.
Asimismo el portavoz reivindicó la muerte de tres civiles que
identificó como miembros de la organización Al Qaeda, la misma
descripción que aplicó a seis personas muertas este lunes en un ataque
a la oficina del partido Frente del Diálogo Nacional (FDN).
El presidente de esa agrupación, Saleh al Mutlaq, desmintió en
Jordania las alegaciones estadounidenses y especificó que los seis
muertos eran miembros de una familia, incluidos dos menores.
También se supo que Izzat Ibrahim, designado jefe del Mando Supremo
de Iraq tras la ejecución el sábado del ex presidente Saddam Hussein,
llamó a "crear un frente unido de yihad (guerra santa) y resistencia".
Tras calificar la ejecución de Hussein de "asesinato a manos de los
criminales de la administración estadounidense y de sus aliados" dijo
que esta "aumentará la determinación del (partido) BAAS, de su pueblo
y de la nación árabe.
El BAAS propugna la creación de una nación unificada que englobe a
los países árabes; sus estructuras han sido desmontadas por el actual
gobierno iraquí, pero la semana pasada sus miembros fueron exhortados
a incorporarse al ejército a título personal.
Ibrahim era el segundo hombre de Iraq durante el gobierno de
Hussein y continúa en libertad a pesar de una recompensa
multimillonaria ofrecida por Estados Unidos a quien facilite
información que conduzca a su captura.