GUANTÁNAMO.— Un desempeño cada vez más protagónico alcanzan las
comunidades rurales en la reducción de los incendios forestales en
esta montañosa provincia.
De acuerdo con datos del Cuerpo de Guardabosques, este año solo
ocurrieron cuatro fuegos en la floresta del territorio, todos de
pequeñas proporciones. Esa cantidad representa la tercera parte de los
siniestros acontecidos en el año precedente.
En el periodo también fueron mucho menos las hectáreas dañadas (61
contra 181) y las pérdidas económicas, valoradas en 38 520 pesos, de
181 600 pesos en el año anterior.
En estos resultados han sido determinantes un mejor régimen de
lluvia, la creciente cultura de las comunidades rurales sobre las
medidas que se deben observar para evitar los incendios forestales y,
en general, para el cuidado y conservación de los bosques, asegura
Félix Reyes Claro, especialista en manejo del fuego.
Explica Reyes Claro que hoy las fuerzas especializadas de
guardabosques cuentan con el apoyo de 48 brigadas voluntarias contra
incendios, las cuales integran unos 600 hombres y mujeres del campo.
La participación comunitaria en una tarea de tanta trascendencia
para la conservación de los bosques, el suelo, la fauna y del medio
ambiente se patentiza también con la asistencia de los pobladores.
La práctica campesina de hacer uso indebido del fuego, hoy es una
excepción en el territorio, afirma Reyes Claro. En ello, agrega, mucho
tiene que ver el grado de conciencia que adquieren los hombres del
campo sobre los terribles daños de la candela.