.— La previsible ejecución en la
horca del derrocado presidente iraquí Saddam Hussein ocupa hoy la
atención de los medios de prensa y círculos políticos internacionales.
Sectores estadounidenses piden la ejecución del dirigente iraquí,
uno de los principales blancos de la agresión de marzo de 2003, usando
como argumento que Husein era un peligro para la seguridad nacional de
Estados Unidos.
Sin embargo, en diversas partes del mundo se alzan voces que piden
detener el proceso contra el ex mandatario, quien al parecer espera
tranquilo en Bagdad su fin en una cárcel controlada por el Pentágono.
Llama la atención que figuras como el líder ultranacionalista
austríaco Joerg Haider piden a los europeos aunar sus esfuerzos para
impedir la ejecución y para conseguir que el presidente George W. Bush
sea juzgado como criminal de guerra.
En declaraciones al diario "Sterreich", Haider opina que el
político iraquí debería recibir asilo en algún rincón del mundo.
El pedido contra Bush y su ex secretario de defensa Donald Rumsfeld,
indicó, está avalado porque dirigieron una guerra contra un país
pacífico, asesinaron, torturaron, violaron mujeres y llevaron a toda
la nación al caos.
Mientras, no cesa el despliegue de los medios estadounidenses. Por
ejemplo, la CNN mantiene el hecho como su principal noticia del día,
mientras en Washington están ocupados en buscar una solución a la
crisis en la nación árabe.
El tema del incremento de las tropas y la posibilidad de aumentar
de forma intensiva el entrenamiento de las unidades iraquíes mantienen
el protagonismo en la posible nueva estrategia para Iraq.
Al parecer hay contradicciones en la cúpula estadounidense de que
el ejército no es el problema en la nación árabe, lo cual acentúa aún
más la necesidad de aplicar estrategias políticas, diplomáticas y
económicas, como sugirió el Grupo de Estudio sobre Iraq.
Fuentes del Pentágono opinan que el ajuste en cuanto a lo militar
hay que hacerlo es mejorar el entrenamiento de los iraquíes para que
se hagan cargo de la seguridad del país.
Por lo pronto, el ahorcamiento de Hussein añadirá un elemento más
contra los ocupantes extranjeros de la nación del Golfo Pérsico, y
aunque el Pentágono dice estar preparado para detener los actos de
violencia, es posible que los soldados muertos se incrementen.