La ejecución del ex presidente
iraquí, Saddam Hussein, puede incrementar la violencia contra los
ocupantes estadounidenses en Iraq, estiman hoy analistas políticos.
Fuentes del gobierno estadounidense dijeron este jueves que la
aplicación de la sentencia contra el derrocado gobernante era
"inminente".
Las autoridades de Bagdad anunciaron recientemente que el ex
presidente será ahorcado en los próximos días, mientras el Pentágono
se apresta a enfrentar acciones de represalia por parte de la
insurgencia iraquí.
Este hecho puede agregar un nuevo ingrediente a la ya convulsa
situación en la nación árabe, donde aún son numerosos los seguidores
de ex gobernante.
Según estadísticas, las bajas estadounidenses (dos mil 988) pueden
aumentar en los próximos días.
Sin embargo, la Casa Blanca descartó un alza de las actividades
contra sus tropas y en territorio norteamericano.
No obstante, las autoridades vigilan la eventualidad de represalias
de grupos insurgentes si el ex presidente iraquí es ahorcado este fin
de semana.
Mientras tanto, el jueves el presidente George W. Bush consideró
que existían progresos en el diseño de una nueva estrategia de guerra
para Iraq, aunque soslayó especificar cuáles son éstos.
Bush, quien se reunió en su rancho de Crawford, en el sureño estado
de Texas, con el Consejo Nacional de Seguridad, alegó que si las
tropas norteamericanas no tienen éxito en la nación árabe, el
territorio iraquí se convertirá en refugio para los terroristas.
Aclaró que aún no han definido el próximo paso a dar allí y estimó
necesario más consultas con las autoridades de Bagdad y con el
Congreso estadounidense.
Una de las cuestiones más controversiales y espinosas que se
discute es el envío de tropas adicionales al país árabe, asunto que
mantiene dividido a Estados Unidos.
Luego de perder la mayoría en el Congreso, hoy dominado por la
oposición, Bush sostuvo que la idea es contar con el apoyo de
republicanos y demócratas para avanzar su nuevo plan, que
aparentemente no contemplará un retiro de las tropas.
Diferentes análisis apuntan a que cuando Bush revele su nueva
táctica de guerra en enero, incrementará la presencia de los
uniformados entre 15 mil y 30 mil efectivos.