Con dos exitosos conciertos en el Teatro Nacional,
enmarcados en la programación especial de las instituciones culturales
por el Aniversario 48 de Triunfo de la Revolución, Pablo Milanés
confirmó una vez más su estelarísima clase en un momento artístico en
el que, según su opinión, "estoy de regreso a mis orígenes".
En tal sentido comentó que "la vida es cíclica y
esos orígenes pueden ser formidables en estos momentos en los que hay
una saturación de exageraciones de timbres, de sonoridades, y lo más
sencillo puede resultar placentero para el oído de las personas".
Esa estética se hizo visible este año en el álbum
Como un campo de maíz, con sus doce canciones creadas en diversas
épocas de su vida centrados en el tema del amor y el desamor y, entre
las que recupera cinco temas inéditos compuestos en los 60.
El álbum conquistó hace pocos meses el Grammy
Latino al Mejor Disco de Cantautor, pero Pablo no es de los que cree
que un premio hace mejor una obra, sino su impacto en la sociedad y en
el discurso cultural de su tiempo.
Luego de su primer concierto de esta semana, el
trovador ofreció declaraciones a la prensa que tuvieron una inmediata
repercusión en el exterior, por abordar en ellas la nueva realidad
latinoamericana.
"Es extraordinario —afirmó— el ascenso de la
izquierda en América Latina. Este es un instante en el que la gente
por fin ha despertado, en que hay menos influencias foráneas, es decir
que América Latina es una sola y que se está formando y es
interesantísimo lo que está pasando y yo lo apoyo absolutamente".
En el Nacional, Pablo estrenó tres temas de un
nuevo álbum en preparación: Diario de Mauricio, Regalo y El largo
camino de Santiago.
Explicó que en esta ocasión ha querido
"experimentar" sobre este próximo disco con su grupo musical
acompañante porque "es una forma de adelantar el trabajo que estamos
haciendo".