En las cercanías del poblado de Bartolomé Masó de la provincia de
Granma, ubicado en la Sierra Maestra, asiento de las mayores
elevaciones cubanas, una policlínica remodelada brinda casi una
treintena de servicios de salud a más de 50 mil montañeses.
Atenciones de alergia, drenaje biliar, cuidados intensivos,
traumatología, trombolisis y otros ofrece el centro situado en el
municipio de Bartolomé Masó, de la oriental provincia de Granma.
La entidad dispone de equipamiento tecnológico y personal
especializado para realizar diagnósticos costosos, como la endoscopia,
estudio por el cual un paciente en Estados Unidos y otras naciones
desarrolladas debe pagar entre mil y cuatro mil dólares, según
reportes de empresas de seguros médicos.
Oliver Piñeyro, director de Salud Pública en el municipio, dijo a
la AIN que los servicios del plantel se complementan con una óptica,
sala de fisioterapia y rehabilitación, y aulas para formar licenciados
y tecnólogos de la rama, residentes en la localidad.
Una policlínica similar se construye en la zona a partir de la
remodelación del hospital rural de Minas del Frío, comunidad ubicada a
920 metros sobre el nivel del mar.
Antes de 1959, en las montañas fallecían como promedio 120 niños
por cada mil nacidos vivos, y más de 30 madres por millar de
gestantes, debido a falta de atención sanitaria, insalubridad y
miseria, señalan estadísticas muy conservadoras.
En contraste con esas cifras de la etapa capitalista en Cuba, en lo
que va de año Bartolomé Masó exhibe mortalidad infantil de 1,54 por
cada mil nacimientos, y no registra decesos maternos ni de niños en
edad escolar, dijo Piñeyro.
Esos indicadores responden al acceso total y gratuito de los
serranos a la cobertura médica mediante dos hospitales, 88
consultorios comunitarios diseminados por áreas intrincadas, hogares
maternos y clínicas estomatológicas