Pensé que mi amigo bromeaba o se refería a otra María Elena. Con 70
años de edad, la que yo buscaba debía llevar largo tiempo acogida a
retiro, entregada a las facilidades que abre el Estado para las
personas de la llamada "tercera edad".
Pero el error —lo admito— fue mío. María Elena Díaz Suárez estaba
sentada en un butacón hogareño. Rodeada de profesores jóvenes,
explicaba, atendía, escuchaba, respondía e intercambiaba acerca de
diversos temas docentes, a la luz de las exigencias y transformaciones
que hoy signan a la educación en Cuba.
Minutos después, me contaría:
"En verdad me jubilé en 1996, con 60 años de edad y cinco por
encima de lo establecido para las mujeres. Pero en el 2000, por
necesidades del país, Fidel nos hizo un llamado a los docentes
retirados. De inmediato respondí presente. Yo era entonces la
representante provincial de los jubilados de mi sector, me mantenía
activa en la asociación de pedagogos y en la comisión de educación de
la asamblea provincial del Poder Popular¼
¿Se desvinculó de la pedagogía?
"Nunca lo he estado. Ahora, por ejemplo, he vuelto a ser maestra,
asesoro y ayudo a la dirección de esta escuela donde trabajé desde la
década del sesenta; contribuyo a la formación de jóvenes maestros¼
"
—También sigue superándose¼
Hago una maestría en Ciencias de la Educación. Posiblemente sea la
alumna de más edad en mi sede universitaria, pero me va muy bien. Ya
terminé el primer año. Sé que es un reto grande, pero creo que
cometería un pecado si me quedo con los brazos cruzados.
—La salud no es problema¼
"Tengo los achaques propios de mi edad; lo que sucede es que no le
hago mucho caso a eso. Lo importante es que estoy caminando y no me
voy a parar."
—¿Siente nostalgia por el aula?
"En mi caso, sí. Tal vez sea la nostalgia de pensar que me van
quedando menos años, no para vivir, sino para seguir siendo útil en la
tarea de educar y formar a las nuevas generaciones. Quizás sea también
la nostalgia de pensar que todavía nos falta mucho por hacer en el
país. Y sin duda, siento la nostalgia de no haber dado un poco más de
mí en el primer oficio que ejercí, cuando era muy joven, para curar el
cuerpo (la enfermería) y en la profesión que ejerceré mientras viva,
para curar el alma: la educación.
"Si yo volviese a nacer, puedo afirmarte desde ahora que volvería a
ser maestra."