. — La retirada o la permanencia de
las tropas estadounidenses en Iraq abruman hoy al presidente George W.
Bush, quien está sometido a un intenso cuestionamiento por su
estrategia de guerra.
A las presiones de los estadounidenses, se suman ahora los aliados
europeos.
Según una encuesta entre 12 mil 570 ciudadanos de Francia,
Alemania, Gran Bretaña, Italia, España y Estados Unidos, del 30 de
noviembre al 9 de diciembre, es contundente la respuesta favorable a
una salida de los uniformados de la nación árabe.
Esa muestra encontró que el 66 por de los estadounidenses dicen
estar a favor de la retirada, al igual que el 90 por ciento de los
franceses y el 83 por ciento de los ingleses.
La investigación del Instituto Novatris Harris, que publicará
mañana "Le Monde", muestra que en España y Alemania el porcentaje
también es muy elevado, entre un 84 y un 82 por ciento.
Al respecto, Bush debe presentar en enero su esperada nueva
estrategia para la nación del Golfo Pérsico, la que puede terminar por
aumentar el número de uniformados en ese país.
Esta acción es altamente cuestionable y contradice, no sólo la
opinión pública, sino a un buen número de jefes militares
estadounidenses, incluido el Estado Mayor Conjunto.
Para analistas y un gran número de comandantes militares el
problema iraquí no es un asunto militar que se resolverá con más
soldados o equipo.
La situación requiere de soluciones estratégicas, diplomáticas y un
esfuerzo de reconstrucción en un país en caos, muchas de las cuales
están bosquejadas en el informe del Grupo de Estudio sobre Iraq,
presentado recientemente a la Casa Blanca.
Al parecer, el Poder Ejecutivo espera que el reciente viaje del
titular de Defensa, Robert Gates, aporte un aire a la maltrecha
política del Pentágono.
Sin embargo, Gates encontró en su visita relámpago de tres días que
los generales estadounidenses no ven con buenos ojos un incremento de
los soldados, pues eso acomodaría a las autoridades de Bagdad.
Mientras, las tropas sobre el terreno se acercan a la fatídica
cifra de tres mil muertos, en lo que va de diciembre 76, para amenazar
la cifra del año precedente.
A su regreso del Golfo, Gates se negó a decir si proyecta aconsejar
un aumento de los niveles de tropas de Estados Unidos a corto plazo.
En la actualidad, el índice de aprobación de Bush oscila en un 35
por ciento, pero el apoyo para su política iraquí bajó a alrededor del
25 por ciento, según las últimas encuestas.
En una de sus últimas apariciones en la televisión ante de las
vacaciones navideñas, el mandatario mostró un rostro contrariado,
evidentemente afectado por el fracaso de su política en la nación
árabe.