El mando central de ocupación
norteamericano informó hoy que cuatro de sus soldados murieron el
jueves durante una operación en la convulsa provincia de Al Anbar.
En un escueto comunicado a la prensa se precisa que los efectivos
pertenecían al Séptimo Regimiento del Cuerpo de Marines, y perecieron
durante un choque armado con la resistencia.
Con estas muertes suman 74 los estadounidenses caídos en Iraq en
diciembre, la tercera cifra más elevada en el presente año y sólo
superada por abril con 76 y octubre con 106.
El actual mes confirmó la tendencia de los últimos cuatro
anteriores, cuando el promedio de militares muertos fue de 78.
Desde el inicio de la invasión y posterior ocupación en marzo del
2003 resultaron abatidos dos mil 963 soldados estadounidenses y más de
23 mil sufrieron heridas, según fuentes oficiales del Pentágono.
Entretanto, un vehículo cargado de explosivos estalló en la zona de
Al Sekak, Samarra, y causó la muerte de al menos dos personas y
heridas a otras cuatro, sin que la policía diera más detalles.
En Faluya, al oeste de Bagdad, un miembro de las fuerzas de
seguridad iraquí pereció al ser impactado por fragmentos de mortero
durante un ataque a una comisaría, señaló el cuerpo armado.
Testigos contaron que la noche del jueves durante una operación de
las tropas de Estados Unidos en Hadiza fueron apresadas 17 personas,
sin que se conozcan los motivos, ni haya desmentidos o confirmaciones
oficiales del hecho.
En medio de ese panorama, el primer ministro australiano, John
Howard, indicó este viernes que no pretende reforzar ni disminuir el
contingente de su país desplegado en Iraq, integrado por mil 300
militares.
El gobierno de Canberra ha sido uno de los más fieles aliados de
Washington en su política guerrerista contra la nación árabe desde el
comienzo de la guerra, posición criticada por la inmensa mayoría de
los australianos.
De otro lado, ocho militares norteamericanos de la infantería de
marina fueron encontrados culpables de la matanza de 24 civiles en la
localidad iraquí de Haditha, el pasado año, cuando realizaron un
ataque desproporcionado en el que murieron mujeres y niños.
La matanza tuvo gran repercusión internacional y fue calificada por
el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, de crimen.
Haditha fue sólo uno de los numerosos asesinatos contra civiles en
los cuales estuvieron implicadas las Fuerzas Armadas de Estados Unidos