¿El personaje del año?

DEISY FRANCIS MEXIDOR
Francis_mexidor@granma.cip.cu

La revista Time ha elegido a su personaje del año. El pasado 18 de diciembre emitió el fallo acerca del sujeto más influyente, en bien o en mal, dentro del contexto internacional durante el 2006, y resultó que un ente abstracto se alzó con el lauro.

Pero la decisión es como una mesa de tres patas que no puede sostenerse, al asegurar que los clientes de la Internet son quienes han tomado las riendas de los medios globales, "por crear y dar forma a la nueva democracia digital, trabajar a cambio de nada y derrotar a los profesionales en su propio juego".

A todas luces se intenta transmitir un mensaje subliminal en el cual se quiere hacer creer que la ciudadanía ha logrado, por obra y gracia de las nuevas tecnologías, llegar a la cumbre de la democracia, la participación y el protagonismo. O como aparece publicado en Rebelión: el poder.

Pura fantasía y manipulación real.

Para la elección, la revista dispuso de un sistema de votaciones en su web para que los internautas se pronunciaran sobre quién consideraban el personaje del año. Hugo Chávez, presidente de la República Bolivariana de Venezuela, emergió en las preferencias del público con el 35% de los votos, seguido del mandatario iraní Mahomoud Ahmadinejad, con un 21%, y la actual presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, con el 12%. La elección del público no gustó y en Time optaron por ignorar a esa comunidad virtual, con "poder" para decidir.

La gran prensa, que de inmediato se alzó por el tácito reconocimiento a la "democracia global" que suponen las nuevas tecnologías, silenció la votación concreta de los lectores cuando se proyectó por la elección del líder bolivariano como la personalidad más importante en la arena mundial en este 2006.

En http://www.kriptopolis.org/timo-en-time hay una elocuente alusión al hecho a través de un sugerente titular: "¿Timo en Time?" y se señala: "Mientras algunos aún se felicitan por haber sido nombrados ‘Persona del año’ por la revista Time, circula por la Red otra versión bastante menos amable, que deja en el internauta común el regusto amargo de haber sido víctima de una soberana tomadura de pelo, más que de un generoso homenaje...".

El fraude es doble, pues el veredicto del semanario ignora además la brecha digital que separa a los seres humanos de esta "aldea global", cuyas diferencias socioeconómicas son abismales, incluido el acceso a Internet.

Por ejemplo, según Internet World Stats, de los más de 785 millones de internautas conectados, casi el 70% vive en los países industrializados, donde reside solamente el 15% de la población mundial. Mientras que Europa y Estados Unidos suman alrededor de 450 millones de usuarios, en todo el continente africano no hay más que 4 millones, expresión de las brechas de siempre: riqueza versus pobreza.

En los países subdesarrollados o en vías de desarrollo, solo una ínfima parte de la población tiene acceso a las nuevas tecnologías. Son las naciones del Norte las principales propietarias y beneficiarias de la web, así como de la industria del hardware, del software y de la producción de los contenidos, el 70% en inglés. El Sur permanece excluido. Lamentablemente, esta "globalización" impone un modelo de desarrollo "desde el Norte", a su imagen y semejanza, que para sostenerse precisa de perpetuar la pobreza, incluso la de aquellos millones de seres humanos que en este siglo aún no saben lo que es llamar por teléfono, y están entre los excluidos de la encuesta de Time.

 

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