. — El titular de Defensa
estadounidense, Robert Gates, se encuentra hoy en Iraq en busca del
antídoto contra la violencia y para salvar del desastre la política
del presidente George W. Bush en esa nación.
Gates emprendió la víspera su prometido viaje al frente de combate
para entrevistarse con los comandantes y obtener los elementos
necesarios para proponer un cambio de la estrategia que siguen las
tropas en la nación árabe.
El miércoles, en una conferencia de prensa en la Casa Blanca, Bush
reiteró su discurso obstinadamente triunfalista y proclamó estar
seguro de la victoria final del ejército norteamericano desplegado en
el Medio Oriente.
Sigo el camino que nos lleva al éxito, pero requerimos pensar en
opciones difíciles y sacrificios adicionales para el pueblo de Estados
Unidos, señaló el mandatario.
Algunos análisis descartan una salida triunfal de Iraq, aunque
otros aún aspiran a una fórmula "mágica" que saque a los invasores del
atolladero.
En tres años y medio de agresión, casi tres mil militares
norteamericanos murieron en enfrentamientos con la insurgencia en Iraq,
donde Washington mantiene actualmente unos 150 mil soldados.
El titular de la Casa Blanca aspira a que Gates traiga una
perspectiva fresca para la Secretaría de Defensa y proponga ideas
viables para solucionar la crisis en que se ha convertido la contienda
bélica.
Hasta ahora el punto más controvertido, entre los pocos conocidos,
es si Washington decide aumentar el número de unidades tácticas en la
nación oeste-asiática.
Mientras, Bush se dedica desde hace dos semanas a recabar
información en distintos departamentos del Gobierno para obtener datos
precisos antes de decretar un cambio de rumbo estratégico.
El gobernante admitió la víspera que sus fuerzas armadas no están
ganando la guerra en Iraq, realidad que pretende variar con el envío
de más tropas, destacó el diario The Washington Post.
Al respecto, analistas consideran que el 2006 termina para la Casa
Blanca en la nación árabe con una estrategia en ruinas y un esfuerzo
desesperado del gobierno para encontrar una salida.
La frase de Bush de hace meses de "mantener el rumbo" desapareció
de sus discursos y sólo se espera que el recorrido de Gates traiga una
solución a la mesa presidencial, algo que, incluso los más optimistas,
consideran improbable.