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Celima
Bernal
• Antes se empleaba
el vocablo ausencia, a veces, con un extraño sentido,
absolutamente contrario al verdadero. Por supuesto, en lenguaje
familiar. Preguntaba uno: "¿Te acuerdas de Fulana?". El otro
contestaba: "No mucho, pero tengo algunas ausencias de ella". ¡Qué
cosa tan rara!. ¿verdad? Para mí que la costumbre surgió cuando
alguien respondió: "No mucho, tengo algunas ausencias". Usando la
palabra, con un significado figurado de mente en blanco. Y allá te
fue la imitación, porque pareció elegante a quien la escuchó.
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