Pronto,
según expresó la maestra María Elena Mendiola, se podrán escuchar
obras tan complejas como El pájaro de fuego, de Igor Stravinsky,
"pero aquí estamos, con avances significativos este año".
Esa
apreciación fue compartida por los asistentes a la jornada inaugural
del III Encuentro Nacional de Orquestas Sinfónicas, en el teatro
Amadeo Roldán, que puso a prueba al organismo de Holguín, el de más
reciente ceración.
Cuando terminó la ejecución del Agnus Dei, de la Misa de
coronación en Do Mayor, de Mozart, estallaron los aplausos y la
directora Ivette Gómez Capote (Holguín, 1981, graduada de dirección
orquestal en el Instituto Superior de Arte) fue reconocida por la
manera en que abordó cada uno de los pasajes de la obra, al igual que
los aportes del Coro del Teatro Lírico Rodrigo Prats y la Schola
Cantorum Coralina, dirigidos respectivamente por Conchita Cassal y
Alina Orraca, además de Amalia Arriaza (soprano), Giselle Polanco (mezzo),
Alejandro Savia (tenor) y Jorge Emilio Carreras (barítono). El camino
para la aceptación fue abierto por la Serenata para cuerdas opus 48,
de Chaikovsky.
El público recibió con beneplácito a la Orquesta Juvenil del
Conservatorio Amadeo Roldán, conducida por Daiana García Siberio (La
Habana, 1979, también graduada de dirección orquestal en el ISA). Con
su grácil figura, enérgica y dulce, y con sentido del espectáculo, los
aplausos obligaron a Daiana al regreso al escenario más de una vez.
A lo largo del programa, pensado con bastante sentido de contraste,
se escucharon el Allegro para cuerdas en Do Mayor, de Mozart;
Nimrod (de las variaciones Enigma), de Elgar, y la Obertura
Ruslam y Ludmila, de Glinka, y al entregar la batuta a Guido
López–Gavilán, las Danzas Polovtsianas del Príncipe Igor
(selecciones), de A. Borodni, junto al Coro Nacional de Cuba, dirigido
por Digna Guerra.
En el ánimo de todos quedó la impresión de que el comienzo de este
encuentro apunta a la consolidación de nuestro movimiento sinfónico.