Los caficultores de la provincia Santiago de Cuba aceleran el
acopio del grano en este final de cosecha, con miras a garantizar en
tiempo los volúmenes del cerezo con destino a la exportación y el
consumo nacional.
Con la campaña ejecutada a más del 80 por ciento, trabajadores y
autoridades del ramo se concentran en lograr mayor eficiencia en esta
recta final y duplicar los resultados productivos del año precedente,
a partir de la rehabilitación de unas 600 caballerías que hoy muestran
rendimientos muy elevados.
Expertos del sector señalan que son destacables también las mayores
atenciones culturales brindadas a las plantaciones y el clima
aceptable en los principales macizos de la región, que permitió una
rápida maduración del grano y su oportuna recolecta.
De concretarse los estimados en la provincia santiaguera, el
territorio estaría en condiciones muy favorables para recuperar el
primer lugar como mayor productor de café en Cuba, condición cedida
hace cuatro años ante Guantánamo.
Actualmente pasan de 50 mil las latas del cerezo maduras y listas
para ser acopiadas en estas serranías, trabajo que acometen las
llamadas fuerzas internas, formadas por campesinos y otros pobladores
de las zonas rurales, con experiencia en el acopio.
El café necesita para crecer un suelo rico y húmedo, que absorba
bien el agua y drene con rapidez el exceso de precipitación y los
mejores son los formados por un pequeño manto de hojas, con materia
orgánica, donde la temperatura oscile entre 13 y 26 grados Celsius.
Las plantas del grano producen la primera cosecha de rendimiento
pleno cuando tienen unos cinco años y a continuación mantienen un
rendimiento constante durante unos 15 o 20 años