El mando estadounidense presionó a
las tropas británicas para emplear técnicas de interrogatorios "más
fuertes" con el fin de obtener información de los prisioneros
iraquíes, reveló hoy la prensa en esta capital.
Durante el proceso seguido contra siete militares del Regimiento
Lancashire, en Bulford, región de Wiltshire, el brigadier Euan Duncan
afirmó que la sugerencia apareció luego de recibir críticas de
Washington por la falta de información en los interrogatorios.
Duncan consideró correcto el uso de capuchas para cubrir la cabeza
de los detenidos y trató de justificar esa acción al explicar que ello
era empleado para garantizar el supuesto anonimato de los testimonios.
Asimismo, el alto oficial estimó que esa técnica estaba muy por
debajo de métodos utilizados por norteamericanos, como obligar a los
prisioneros a permanecer en una misma posición por largo tiempo,
privación del sueño y supresión de camas y sillas en las celdas.
Sin embargo, la parte acusadora en esa corte marcial aseguró que
todas la citadas "técnicas" de interrogatorios fueron empleadas por
británicos contra prisioneros, incluidos civiles, como ocurrió con el
recepcionista de un hotel en Basora, en septiembre de 2004.
De acuerdo con el diario The Guardian, siete uniformados son
acusados de participar en una golpiza contra los civiles en esa sureña
provincia iraquí, aunque seis de ellos niegan los cargos presentados
por la fiscalía.
Las autoridades del Reino Unido debieron procesar a otros grupos de
uniformados bajo similares acusaciones, en medio de la ocupación
anglo-estadounidense de la nación del Golfo Pérsico, invadida de forma
unilateral en marzo de 2003.
El gobierno británico del primer ministro Tony Blair negó en todo
momento el empleo de la tortura para obtener información de los
iraquíes arrestados y criticó las prácticas en ese sentido de las
tropas estadounidenses en la cárcel de Abu Ghraib.
Sin embargo, tras conocerse las atrocidades cometidas en ese centro
penitenciario, en las afueras de Bagdad, el Reino Unido debió
enfrentar acusaciones contra sus propios militares, desplegados en
Basora.